BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como hijos lateralmente perdidos
o partidos por la mitad con una flor extraviada
en la cintura. Así nacen mis propios hijos:
confusos, desorientados, nocturnos, abolidos,
anulados por una mitad terrestre tristemente
ensangrentada. Como sombras en un panel
de desidia o como hombros divididos en la fusión
de un átomo. Así resurgen los ídolos y los mato:
con fruición, con resúmenes largos de olvidos
sin memoria, perdidos y sin voluntad.
Como rocas intervenidas por una altiva solidez
o un manto níveo de caracolas invadidas por oscuros
minerales. Por petróleos negativos consumados
en la tiniebla del hogar, o como ocultos símbolos
de delgadez extrema, así nacen mis hijos: vomitados
por el imperio, desalojados por célebres imanes,
y lo que queda en el silencio inerte de los días-.
©
o partidos por la mitad con una flor extraviada
en la cintura. Así nacen mis propios hijos:
confusos, desorientados, nocturnos, abolidos,
anulados por una mitad terrestre tristemente
ensangrentada. Como sombras en un panel
de desidia o como hombros divididos en la fusión
de un átomo. Así resurgen los ídolos y los mato:
con fruición, con resúmenes largos de olvidos
sin memoria, perdidos y sin voluntad.
Como rocas intervenidas por una altiva solidez
o un manto níveo de caracolas invadidas por oscuros
minerales. Por petróleos negativos consumados
en la tiniebla del hogar, o como ocultos símbolos
de delgadez extrema, así nacen mis hijos: vomitados
por el imperio, desalojados por célebres imanes,
y lo que queda en el silencio inerte de los días-.
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