El secreto de la vida.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Te inventé.
Pero no te das por aludido.
Recibí mi pedido.
Era un paquete enviado por correo tradicional, que pagué contra reembolso.


Armé las piezas del rompecabezas. Saliste romboidal.


Jugábamos al Ajedrez, como Mikhail Tal.
Tú hacías de oponente, tan bien como Bobby Fischer o Paul Keres.
Luego, te presenté a varias mujeres.
Todas ellas eran esféricas, y rodaban muy bien, por el jardín.


Salimos a dar un paseo, para ver a la gente en su Mare Magnum y Mare Nostrum. Todos, en una pira indiscreta.


Todos, en la hoguera coqueta.
En el Magma volcánico.
Del grupo, extrajimos a la tribu de Boy Scouts.
Y nos fuimos de acampada. Ellos eran como campanas doradas que tañían al atardecer, y hacían tolón-tolón.


Volvimos a casa, tres días más tarde, como quien resucita de entre los muertos.


Plantamos varios tomates y berenjenas, en el huerto.
Escuchamos la canción de las Noches de blanco satén.
Te puse un huevo frito con filete de ternera, en la sartén.
Y cenamos. Juntos, como hermanos.




Pero tú no me ensamblas a mí.
 
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Te inventé.
Pero no te das por aludido.
Recibí mi pedido.
Era un paquete enviado por correo tradicional, que pagué contra reembolso.


Armé las piezas del rompecabezas. Saliste romboidal.


Jugábamos al Ajedrez, como Mikhail Tal.
Tú hacías de oponente, tan bien como Bobby Fischer o Paul Keres.
Luego, te presenté a varias mujeres.
Todas ellas eran esféricas, y rodaban muy bien, por el jardín.


Salimos a dar un paseo, para ver a la gente en su Mare Magnum y Mare Nostrum. Todos, en una pira indiscreta.


Todos, en la hoguera coqueta.
En el Magma volcánico.
Del grupo, extrajimos a la tribu de Boy Scouts.
Y nos fuimos de acampada. Ellos eran como campanas doradas que tañían al atardecer, y hacían tolón-tolón.


Volvimos a casa, tres días más tarde, como quien resucita de entre los muertos.


Plantamos varios tomates y berenjenas, en el huerto.
Escuchamos la canción de las Noches de blanco satén.
Te puse un huevo frito con filete de ternera, en la sartén.
Y cenamos. Juntos, como hermanos.




Pero tú no me ensamblas a mí.
hay que sobrevivir en ella, grato leerte
 

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