selenschek manfred
Hijo de la Luna
Desde la misma nada de un punto de universo
infinitesimal sin luz de la galaxia,
observo este planeta.
Todo es tan relativo, concéntrico y disperso
que se me va la mente, huyendo de la ataxia
que me amenaza y reta.
Espero que al volver siga habiendo un lugar
donde caerse muerto o vivir otro tanto
tirando de carreta.
Confío, con reservas, en los locos de atar;
desconfío, por norma, de cuerdos con encanto
y mirada secreta.
Vuelvo a la Tierra, y vuelvo circunspecto;
me quedaré unos días, entre humanos,
para hacer inventario de su aspecto.
Escribiste como un poeta extraterrestre jajaja. La verdad que ha veces provoca hermano, alejarse de toda civilización como el principito. Buena la reflexión que dejas sobre los locos, coincido plenamente en ello. Te dejo mi saludo con afecto hermanaso.