Eratalia
Con rimas y a lo loco
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/eliodora-la-fea-romance-medieval-i.582618/
Ahora, a continuación,
el mismo romance cuento,
Pero si eres guapa o fea,
eso cambia el argumento.
***
Vive la bella Eliodora
asomada a su balcón,
si ve venir un jinete,
¡le galopa el corazón!
Le hace señas con presteza
y al caballero requiere.
Le explica su situación
y su historia le refiere:
-Deteneos caballero,
¿podéis hacerme un favor?
Yo sabré recompensaros
poniendo todo mi ardor.
Sabed que a mí no me dejan
salir de esta habitación,
y que vivo custodiada
por un horrible dragón.
Si subís hasta mi torre
y me traéis su cabeza
os estaré agradecida
y os serviré con presteza.
-Explicadme, mi señora,
los motivos de tal cosa,
pues a vuestros pies se postra
Gumersindo de la Rosa.
-Mi padre me ha prometido
a un duque anciano y malvado,
y al negarme yo a la boda
aquí me ha confinado.
-Tardaré solo un momento,
no sufráis, mi bella dama,
y si os cansáis de esperar
echaos sobre una cama.
El doncel, enardecido,
llega volando hasta arriba.
Va pensando en la doncella
¿Será atrevida y lasciva?
-Después de mil escalones
al dragón no lo he encontrado…
Mas dejadme que os contemple,
que sin aliento he quedado.
Si no os importa señora,
que siga buscando luego…
No creo que ande muy lejos,
porque yo ya noto el fuego.
Venid ahora a mis brazos,
luego al dragón buscaré
Y, si hay que enfrentarse al duque,
a un duelo lo retaré.
-Os confieso noble hidalgo
que el fiero dragón no existe,
Tan solo os hice subir
porque mi vida es muy triste…
-Pero, adorable señora,
no teníais que haber mentido;
con solo decirme: ¡Ven!
corriendo hubiera subido.
-Gumersindo, yo, a cualquiera,
entregarme no quería.
Antes deseaba saber
vuestro arrojo y valentía.
El caballero y la dama
retozan con avidez,
hasta que Eliodora exclama:
-¡Esto fue una insensatez!
¡Oigo cascos al galope!
¡Ausentáos con presteza,
si mi padre os coge aquí,
os cortará la cabeza!
Al oír esto, al valiente
le han entrado los sudores
y sale despavorido
aunque va en paños menores.
Eliodora se sonríe,
muy contenta y satisfecha…
El truco no le ha fallado
ningún día hasta la fecha.
Los placeres que precisa
en bandeja le han servido,
así que vive encantada.
¿Para qué quiere un marido?
Llegando el padre a la torre
la saluda con cariño
mientras quita de sus hombros
la gruesa capa de armiño.
-Contadme, hijita querida,
qué hiciste en cada momento.
-He rezado, he bordado…
y he tocado un instrumento.
Última edición: