Extrañas costumbres

danie

solo un pensamiento...
En mi barrio
practicamos las extrañas costumbres
de las mediocridades. No es que ser mediocre sea algo extraño,
para nosotros el vacío y la pobreza de entendimiento
es algo normal. Pero para el extranjero que llegó a mi barrio,
recorrió las calles
y se perdió en el misterio de las entrañas de los pasadizos
fue algo insólito. Tanto así
que el fantasma enajenado de la consciencia
cayó con sus alas y se lo llevó muy lejos.
Al menos eso se rumoreó “y luego
dicen que la consciencia ajena no vuela velozmente”.
La cuestión es que todos pasamos unos al lado del otro,
sólo los más viejos que nos conocemos nos saludamos.
Las ceremonias siempre son las mismas.
Inventamos símbolos heroicos
como si fueran salvadores del desamparo.
Nos desentendemos de nuestros pasos,
de nuestros propios charcos de mierda,
aun sabiendo
que a todos nos concierne el filo de la actitud.
Algún rastro de veneno dejamos en los desagües
al caerse de nuestras pupilas y flojitas braguetas.
Nos creemos libres
y eludimos nuestros propios fundamentos.
Es más
aún seguimos pensando… si dicho extranjero
no era de este planeta.
Lo discutimos tanto, a nuestra manera;
sin grandes sobresaltos, sin que se nos escape
palabra alguna, con la posibilidad de que
ante la viva réplica
muriéramos sin estridencias.
 
Última edición:
Eso sí que es triste.
Yo puedo decir que añoro mis fundamentos.
Los adoro, y los recupero, de vez en cuándo.
La música y el dibujo, junto a la Poesía. Para darle vigor.
 
Fenomenal poema, amigo Danie. El retrato de un estrato social que se va formando con individuos a los que la hipócrita sociedad de la que proceden llama "marginados". Y sin embargos son los más libres. La figura del extranjero tal vez, hoy día, ya no sea tal. Salvo en el sentido de "otro". La globalización de costumbres y hábitos todo lo uniforma. Yo pienso que es la gorra de beísbol americana que impide pensar autóctonamente. Antes era la boina la que nos impedía pensar, en términos generales.
No es que ser mediocre sea algo extraño,
para nosotros el vacío y la pobreza de entendimiento
es algo normal.
Y es que ya ni extranjero se puede ser en este abotargado mundo.
Singular poema, amigo mío. Mis felicitaciones.
miguel
 
Eso sí que es triste.
Yo puedo decir que añoro mis fundamentos.
Los adoro, y los recupero, de vez en cuándo.
La música y el dibujo, junto a la Poesía. Para darle vigor.

Eso es genial, Nommo. ¿Qué haríamos sin fundamentos? obviamente, más que necesarios aunque aveces nos perdemos un poco entre tanto fundamento suelto que perdemos un poco la identidad del ser. Sí, suena medio paradójico pero hay que aprender a ser uno mismo sin que el resto te digo cómo debe ser uno. Por otro lado, a veces hay que perder un poco el orgullo y saber mirar en el cristal, y admitir la mediocridad del ser. Lo bajo que caímos tanto socialmente como moralmente. Ya sé que alguno puede ser intolerante ante esto, y decir... que hablo por mí solo, que el humano no es mediocre al ser la criatura más pensante. Es que aveces el mismo pensamiento nos hace caer en esa rutina y mediocridad.
En fin es poesía. Y la poesía no sea usa únicamente para decir lo linda que se ve el amor de tu vida. La poesía se usa para exponer otro enfoque, otra forma de ver las cosas, tal vez otra falla del orden social, otra necesidad de contrarrestar las ideas, los tabúes, los pudores. Tal vez ver otro reflejo de nosotros mismo que no concebíamos.
Mierda, que resultó un poema sumamente pensante y filosófico, yo cuando lo publiqué no me di cuenta de todas las ramas que puede abarcar. Ahora, que lo leo en segunda vuelta caigo en otros matices.

Gracias por tu paso y el comentario, Nommo.

Un abrazo grande.
 
Última edición:
Fenomenal poema, amigo Danie. El retrato de un estrato social que se va formando con individuos a los que la hipócrita sociedad de la que proceden llama "marginados". Y sin embargos son los más libres. La figura del extranjero tal vez, hoy día, ya no sea tal. Salvo en el sentido de "otro". La globalización de costumbres y hábitos todo lo uniforma. Yo pienso que es la gorra de beísbol americana que impide pensar autóctonamente. Antes era la boina la que nos impedía pensar, en términos generales.

Y es que ya ni extranjero se puede ser en este abotargado mundo.
Singular poema, amigo mío. Mis felicitaciones.
miguel

certera reflexión del poema, Miguel. Y sí, como dices "todo es uniformado y globalizado" en esta sociedad de hiperconsumismo. Pero, escondidos en remotos y oscuros pasillos, aún quedan los bajos instintos. Tal vez, no tan escondidos, porque algunas de esas vilezas son propagandistas del mismo consumo.
Gracias por tu paso y tu comentario Miguel.
Un abrazo grande.
 
En mi barrio
practicamos las extrañas costumbres
de las mediocridades. No es que ser mediocre sea algo extraño,
para nosotros el vacío y la pobreza de entendimiento
es algo normal. Pero para el extranjero que llegó a mi barrio,
recorrió las calles
y se perdió en el misterio de las entrañas de los pasadizos
fue algo insólito. Tanto así
que el fantasma enajenado de la consciencia
cayó con sus alas y se lo llevó muy lejos.
Al menos eso se rumoreó “y luego
dicen que la consciencia ajena no vuela velozmente”.
La cuestión es que todos pasamos unos al lado del otro,
sólo los más viejos que nos conocemos nos saludamos.
Las ceremonias siempre son las mismas.
Inventamos símbolos heroicos
como si fueran salvadores del desamparo.
Nos desentendemos de nuestros pasos,
de nuestros propios charcos de mierda,
aun sabiendo
que a todos nos concierne el filo de la actitud.
Algún rastro de veneno dejamos en los desagües
al caerse de nuestras pupilas y flojitas braguetas.
Nos creemos libres
y eludimos nuestros propios fundamentos.
Es más
aún seguimos pensando… si dicho extranjero
no era de este planeta.
Lo discutimos tanto, a nuestra manera;
sin grandes sobresaltos, sin que se nos escape
palabra alguna, con la posibilidad de que
ante la viva réplica
muriéramos sin estridencias.


Es bueno mirarse el ombligo. Si lo hiciéramos más a menudo es posible que siguiéramos cometiendo las mismas estupideces pero al menos seríamos más conscientes y así, con el tiempo, quien sabe ...
Nosotros también somos observadores cuando salimos de nuestra zona de confort, somos más "extranjeros" más capaces de analizar pero, se nos olvida cuando la costumbre se instala en nuestros bolsillos o en nuestras solapas, da igual el traje que llevemos.
Buen filosófico danie, cada uno dará una versión de lo que le llegue eso seguro pero, lo interesante es que te hace pensar.
Un abrazo!

Palmira
 
Muy bueno, Danie. Nuestra conformidad, orgullo y autocomplacencia social e individual pueden resultar cómodas y hasta "embriagadoras", pero lentamente asesinan nuestra capacidad de desarrollo personal, y por consiguiente social (la ignorancia orgullosa es tremendamente contagiosa). Creamos una burbuja (a nuestra manera), en la que no corre el aire, y llega un momento que hasta nos volvemos alérgicos al aire puro...
Tu poema es brutalmente real, y siempre actual en este mundo en el que vivimos. Muy bueno, amigo, en forma y en fondo. Un gran abrazo.
 
Es bueno mirarse el ombligo. Si lo hiciéramos más a menudo es posible que siguiéramos cometiendo las mismas estupideces pero al menos seríamos más conscientes y así, con el tiempo, quien sabe ...
Nosotros también somos observadores cuando salimos de nuestra zona de confort, somos más "extranjeros" más capaces de analizar pero, se nos olvida cuando la costumbre se instala en nuestros bolsillos o en nuestras solapas, da igual el traje que llevemos.
Buen filosófico danie, cada uno dará una versión de lo que le llegue eso seguro pero, lo interesante es que te hace pensar.
Un abrazo!

Palmira

Certera reflexión Palmira. Me alegra saber que este poema te haga pensar todo eso.
Un abrazo grande y gracias por pasar.
 
Muy bueno, Danie. Nuestra conformidad, orgullo y autocomplacencia social e individual pueden resultar cómodas y hasta "embriagadoras", pero lentamente asesinan nuestra capacidad de desarrollo personal, y por consiguiente social (la ignorancia orgullosa es tremendamente contagiosa). Creamos una burbuja (a nuestra manera), en la que no corre el aire, y llega un momento que hasta nos volvemos alérgicos al aire puro...
Tu poema es brutalmente real, y siempre actual en este mundo en el que vivimos. Muy bueno, amigo, en forma y en fondo. Un gran abrazo.

Gracias Luis. Me gusta la comparación de la burbuja y de quedarnos sin aire. Y es que así es... no hay nada peor que ser un cómodo de la ignorancia y el orgullo. Por eso, como dice Palmira, hay que mirarse el ombligo aunque sea para sacarse los pelos del pupo. jajaja
Un abrazo grande amigo.
 

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