Lo que él no escribió

InusitadaIrrealidad

Poeta recién llegado
~Lo que él no escribió~.
No escribió el texto desenfadado y ambiguo, encriptado y cotidiano, ni añadió fotos, ni compuso serenatas a la luz de la noche en que un claro de luna, apaciguaba a los lobos y las sombras.
Tampoco concluyó ningún cuento sobre luciérnagas ni mariposas, no escribió a Amélie, ni a Judith, ni a Eva. Lo que él no escribió fueron los relámpagos de la verdad sobre el tablero de ajedrez en el que un peón enamoró a una reina, o una dama al Rey. No escribió una fábula ni una leyenda, lo que no escribió fueron oxímoron de la belleza, la casuística de las casualidades, todas las causas que inversas se tornaron adversas. Él, lo que no escribió fueron sus teoremas sobre la pluscuamperfecta forma que tienen las espirales de plegarse sobre sí mismas, y el talento provocado, cuasi intangible o inverosímil, de invertir en almas, en esperanzas bobas, y en cimas llenas de toda probabilidad de elegancia; estadísticas baldías del consumo promedio de chispas que electrifican la química de dos iones.
Lo que no escribió fueron sus memorias, no contó de qué color era su soledad, qué forma tenía su profundidad, de que materia estaban hechos sus sueños, cuántos gramos pesaba su alma, tampoco hizo de su pozo un gozo, ni de sus sombras la luz. No escribió sobre el universo, ni la estrella que titila cada vez, que él, mira al cielo.
Deja ya de encontrarte o de dejarte, deja ya de buscarte, o buscarlo. Deja tus gramos de cordura, las tramas de la inactividad de las avispas en las hojas de los árboles, de ahuyentar al circunloquio de mentiras que tú sola te has creído. Lo que él no escribió, nunca fue para ti.
 
~Lo que él no escribió~.
No escribió el texto desenfadado y ambiguo, encriptado y cotidiano, ni añadió fotos, ni compuso serenatas a la luz de la noche en que un claro de luna, apaciguaba a los lobos y las sombras.
Tampoco concluyó ningún cuento sobre luciérnagas ni mariposas, no escribió a Amélie, ni a Judith, ni a Eva. Lo que él no escribió fueron los relámpagos de la verdad sobre el tablero de ajedrez en el que un peón enamoró a una reina, o una dama al Rey. No escribió una fábula ni una leyenda, lo que no escribió fueron oxímoron de la belleza, la casuística de las casualidades, todas las causas que inversas se tornaron adversas. Él, lo que no escribió fueron sus teoremas sobre la pluscuamperfecta forma que tienen las espirales de plegarse sobre sí mismas, y el talento provocado, cuasi intangible o inverosímil, de invertir en almas, en esperanzas bobas, y en cimas llenas de toda probabilidad de elegancia; estadísticas baldías del consumo promedio de chispas que electrifican la química de dos iones.
Lo que no escribió fueron sus memorias, no contó de qué color era su soledad, qué forma tenía su profundidad, de que materia estaban hechos sus sueños, cuántos gramos pesaba su alma, tampoco hizo de su pozo un gozo, ni de sus sombras la luz. No escribió sobre el universo, ni la estrella que titila cada vez, que él, mira al cielo.
Deja ya de encontrarte o de dejarte, deja ya de buscarte, o buscarlo. Deja tus gramos de cordura, las tramas de la inactividad de las avispas en las hojas de los árboles, de ahuyentar al circunloquio de mentiras que tú sola te has creído. Lo que él no escribió, nunca fue para ti.


Un final contundente para la intriga del lector, eso me pasa por seguir el hilo esperando cuando ya se anuncia desde el comienzo...
Muy original la presentación. Felicidades!!

Palmira
 

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