danie
solo un pensamiento...
Tú
de un tirón te quitas el preservativo
y te apuras en meterte a la ducha.
Ella
acostada en la cama, como un fracaso
que no pide permiso, termina
su diario ritual de orgasmos fingidos.
Tú
buscas en los pantalones unos pocos billetes
y los dejas en la mesita de luz
para marcharte sin despedirte, nunca
te despides de tu caprichosa felicidad pasajera.
Ella
espera para poder encender el fuego,
lavar los platos, preparar el café,
limpiar la casa, amamantar al niño
e ir a comprar el pan.
Tú
tienes derecho a concentrarte en tus capitales,
a concentrarte en la discriminación de la economía,
a concentrar tu búsqueda en un par de glúteos
eternamente juveniles.
Ella
tiene el derecho de ser una corta minifalda
y un par de Blahniks,
de ser un testimonio actual
y nunca una foto para el recuerdo,
de ser víctima dependiente.
Ella
ya ni puede recordar
el momento en que dejó de ser mujer
para volverse un trasto viejo.
de un tirón te quitas el preservativo
y te apuras en meterte a la ducha.
Ella
acostada en la cama, como un fracaso
que no pide permiso, termina
su diario ritual de orgasmos fingidos.
Tú
buscas en los pantalones unos pocos billetes
y los dejas en la mesita de luz
para marcharte sin despedirte, nunca
te despides de tu caprichosa felicidad pasajera.
Ella
espera para poder encender el fuego,
lavar los platos, preparar el café,
limpiar la casa, amamantar al niño
e ir a comprar el pan.
Tú
tienes derecho a concentrarte en tus capitales,
a concentrarte en la discriminación de la economía,
a concentrar tu búsqueda en un par de glúteos
eternamente juveniles.
Ella
tiene el derecho de ser una corta minifalda
y un par de Blahniks,
de ser un testimonio actual
y nunca una foto para el recuerdo,
de ser víctima dependiente.
Ella
ya ni puede recordar
el momento en que dejó de ser mujer
para volverse un trasto viejo.
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