Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el postrer recodo de mi vida,
un término tabú me puso a prueba,
entre biopsias y análisis de sangre
quedó hibernando acurrucado el miedo,
como ladrón que gusta de la sombra
y rezuma el perfume de la muerte.
Ya este mal no es sinónimo de muerte,
por la extraña cicuta que da vida,
aunque arrebate todo, hasta la sombra,
en tanto el alma desolada prueba
la mordedura del mastín del miedo,
con su rabia fluyendo por la sangre.
Un tsunami de drogas en mi sangre,
ve a mis cabellos adorar la muerte,
en un ritual de náuseas y de miedo
de sentir escapándose la vida.
Como el nogal, este veneno prueba,
nada deja crecer bajo su sombra.
La humana dualidad de luz y sombra,
repicando en el eco de mi sangre
reveló una enseñanza en dura prueba,
palpar la cercanía de la muerte,
volcó el significado de mi vida,
se puede ser valiente y sentir miedo.
Que el futuro tortura con el miedo,
el pasado encadena con su sombra
y el presente es sinónimo de vida,
fue arrullo del llamado de la sangre
y de esa grey más fuerte que la muerte,
dulce amistad que en el revés se prueba.
La empatía y abrazos son la prueba
más fiel de que el amor ahuyenta el miedo.
Ya no le temo a la forzosa muerte,
aunque me siga su alargada sombra.
Aprendí una lección con tinta sangre,
en el aquí y ahora está la vida.
La hiel que ofrece vida a quien la prueba
ha expulsado otra sombra de mi sangre,
el miedo que sentía por la muerte.
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