Continuación de la Serie: Mausoleo de las disueltas plumas.
«El único problema filosófico
verdaderamente serio es el Suicidio.
Juzgar si la vida es o no digna de vivir
es la respuesta fundamental
a la suma de preguntas filosóficas».
Albert Camus
J.A.S.
¡Oh, mortal corazón!, ¡órgano herido!,
¡masa del trance!, ¡oculto Jeremías!,
cuco al que le oprobiaron el gruñido
de su inflexión por laicas melodías.
1Elvira, sin querer, quebró tu fuego;
o salpicó la inopia en la solapa,
―derruyendo la torre que alza el ego―;
o la empresa jamás venció la etapa.
Bogotá distendía blanca rosa,
como el óbice que a la duda aparta
e invita al tiempo en ahondar la fosa.
Aquel domingo, un golpe de metales,
te violó el pecho, justo en la pancarta.
¡El quebranto, ¡por fin!, saldó tus males!
1 Hermana del poeta.
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