Ulpiano
Obrero de la Poesía
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Para la filigrana de un soneto
me queda un hidalguillo grafomano
muy detrás, y mi acero toledano
le obligará a rendirme su respeto.
De esa mesnada habrá de estarse quieto
todo cid, a distancia de mi mano.
¡O abriré de un mandoble soberano
la su cimera, el casco y hasta el peto!
Luciendo los colores de su historia,
espuela de oro, resonante gloria,
por sus hechos: alcurnia y bizarría,
mostrará quien se avenga en esta andanza.
A lo malsines, antes que mi lanza,
basta y sobra: ¡a zurrarlos mi hidalguía!
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Faciendo entuertos
Para la filigrana de un soneto
me queda un hidalguillo grafomano
muy detrás, y mi acero toledano
le obligará a rendirme su respeto.
De esa mesnada habrá de estarse quieto
todo cid, a distancia de mi mano.
¡O abriré de un mandoble soberano
la su cimera, el casco y hasta el peto!
Luciendo los colores de su historia,
espuela de oro, resonante gloria,
por sus hechos: alcurnia y bizarría,
mostrará quien se avenga en esta andanza.
A lo malsines, antes que mi lanza,
basta y sobra: ¡a zurrarlos mi hidalguía!
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