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Vela (Romance)

QUINSONNAS

Poeta fiel al portal


Arde perlada una vela
con su cera derretida
sosegada consumiendo
su blancura en tez cobriza.
Se funde durante horas
sin pausa pero sin prisa
avivando con su aliento
un sinfín de mil delicias.
Posa sobre un candelabro
junto a tres de sus mellizas
quienes lloran desoladas
al no ver nuestras caricias.
Sólo más cercana, aquella,
concedemos encendida
y a dos cuerpos enlazados
entre sombras ilumina.
A tamaña unión sublime
intimísima atestigua
y apagadas sus hermanas
con sus celos nos envidian.
El tiempo para nosotros
con su muerte nos precisa
aunque nada de ello importe
en esta noche bendita.
Queriendo explorar al otro
nos sirve su luz de guía
envuelta de claroscuros
que atrevidos nos excitan.
Ella también hacia el viento
igual por su amor suspira
soñando ojalá ser vela
sí, ¡Pero de las marinas!
Luego pasan cortas horas,
besos, sexo y maravillas,
y después cantan los gallos
junto al sol por mil rendijas.
Al dormitorio la aurora
con sus pasos ya lo avisa
donde tú y yo perezosos
apuramos sus esquirlas.
Extasiados, a la vela,
devolvemos las mejillas
pero allí encontramos, ocre,
a una costra ya marchita.


 


Arde perlada una vela
con su cera derretida
sosegada consumiendo
su blancura en tez cobriza.
Se funde durante horas
sin pausa pero sin prisa
avivando con su aliento
un sinfín de mil delicias.
Posa sobre un candelabro
junto a tres de sus mellizas
quienes lloran desoladas
al no ver nuestras caricias.
Sólo más cercana, aquella,
concedemos encendida
y a dos cuerpos enlazados
entre sombras ilumina.
A tamaña unión sublime
intimísima atestigua
y apagadas sus hermanas
con sus celos nos envidian.
El tiempo para nosotros
con su muerte nos precisa
aunque nada de ello importe
en esta noche bendita.
Queriendo explorar al otro
nos sirve su luz de guía
envuelta de claroscuros
que atrevidos nos excitan.
Ella también hacia el viento
igual por su amor suspira
soñando ojalá ser vela
sí, ¡Pero de las marinas!
Luego pasan cortas horas,
besos, sexo y maravillas,
y después cantan los gallos
junto al sol por mil rendijas.
Al dormitorio la aurora
con sus pasos ya lo avisa
donde tú y yo perezosos
apuramos sus esquirlas.
Extasiados, a la vela,
devolvemos las mejillas
pero allí encontramos, ocre,
a una costra ya marchita.


Aún sigo reponiéndome de la belleza de los poemas anteriores.

Y me pregunto de donde sale tanta inspiración, bueno yo escribo como para sacar fardos de poemas, en mi caso culparé a mi des-musa.

Fui por un mate y resuelvo qué hay otro, bello sin duda, palabras no tengo, creo que rebuscaré en mi puerto olvidado y óxidado, algo que pueda decir sobre este romance, lo admito me gusta, creo qué hay un enigma en cada letra, pero quizá con el tiempo lo encuentre, mientras meditaré en él, falta me hace alejar mis nubes negras, por el momento ha sido grato leerle, salud!!!
 
Un escenario en donde la cena de amor, excita el entorno, haciendo el morir de una vela en llama viva, testigo del amar hasta ser herida por la luz de las rendijas.Bello trabajo Quinsonnas. adopos.
 
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