Yo no soy Violeta Parra,
José Martí, ni Atahualpa,
pero en mis versos se palpa
la pena que me desgarra.
Al compás de una guitarra
libero todas mis penas
y a las desdichas ajenas
les canto con emoción.
Nace libre mi canción
sin grilletes ni cadenas.
Poeta, tu libertad,
no dejes que se amilane,
ni que tu verso se afane
solo por notoriedad.
Cuando encuentres tu verdad,
que no te la mueva el viento,
ni te invada el desaliento.
¡Planta cara a la tormenta
que la verdad te cimienta
y es libre tu pensamiento!
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