Mr.Hellmet
Poeta recién llegado
Gracias por la compañía que me has ofrecido durante esos momentos de añoranza, donde faltándome siempre alguien o algo, ahí estabas tu, mi querida nostalgia.
Has sido fiel y atenta compañera, pues cuando me invadía el recuerdo de aquel amor o aquella amistad pasada, rápidamente aparecías y te sentabas a mi lado, mientas me quedaba ensimismado en esas memorias que, aun teniendo un sabor agridulce, no podemos evitar volver a pensar en ellas una y otra vez, quizá porque el recuerdo de esa felicidad pasada es superior a la tristeza que se siente al recordarlas.
Nunca me dijiste nada, pero se te daba bien escuchar, has aguantado que durante horas, incluso días, estuviese obcecado en los mismos pensamientos, las mismas ideas, los mismos recuerdos... seguramente para ti todo esto fuese muy monótono, pero nunca hizo flaquear tus fuerzas, silenciosa espectadora de mi melancolía. Has sido mi acompañante más leal y desinteresado, pues nunca me has pedido nada, y a pesar de ello, solo apareces cuando me falta algo, para permanecer conmigo hasta que, poco a poco, conforme van desapareciendo el amargor y la pesadumbre que venían unidos a un recuerdo de añoranza, sabiendo que tu trabajo ha terminado, desapareces silenciosa y sin avisar. Supongo que haces esto por precaución, temiendo que, si supiese de tu ausencia, tal vez me entristecería y te echaría de menos a ti también, y en ese caso ¿Como podrías estar alejada de mi? añorar a la nostalgia significaría encadenarla, pues si me brindas tu compañía en momentos de añoranza, y cuando no estas junto a mi te añoro, entonces... ¡ay nostalgia! a que situaciones tan paradójicas nos lleva el pensar en tu presencia, lo mejor sera decirte que no, no te echare de menos, pues se perfectamente que contigo no existen los adioses, solo los hasta luego, y mientras siga habiendo en mi vida momentos de felicidad, se que tu volverás a hacerme compañía mientras los recuerde, así que te estaré esperando, mi fiel compañera.
Hasta pronto.
Has sido fiel y atenta compañera, pues cuando me invadía el recuerdo de aquel amor o aquella amistad pasada, rápidamente aparecías y te sentabas a mi lado, mientas me quedaba ensimismado en esas memorias que, aun teniendo un sabor agridulce, no podemos evitar volver a pensar en ellas una y otra vez, quizá porque el recuerdo de esa felicidad pasada es superior a la tristeza que se siente al recordarlas.
Nunca me dijiste nada, pero se te daba bien escuchar, has aguantado que durante horas, incluso días, estuviese obcecado en los mismos pensamientos, las mismas ideas, los mismos recuerdos... seguramente para ti todo esto fuese muy monótono, pero nunca hizo flaquear tus fuerzas, silenciosa espectadora de mi melancolía. Has sido mi acompañante más leal y desinteresado, pues nunca me has pedido nada, y a pesar de ello, solo apareces cuando me falta algo, para permanecer conmigo hasta que, poco a poco, conforme van desapareciendo el amargor y la pesadumbre que venían unidos a un recuerdo de añoranza, sabiendo que tu trabajo ha terminado, desapareces silenciosa y sin avisar. Supongo que haces esto por precaución, temiendo que, si supiese de tu ausencia, tal vez me entristecería y te echaría de menos a ti también, y en ese caso ¿Como podrías estar alejada de mi? añorar a la nostalgia significaría encadenarla, pues si me brindas tu compañía en momentos de añoranza, y cuando no estas junto a mi te añoro, entonces... ¡ay nostalgia! a que situaciones tan paradójicas nos lleva el pensar en tu presencia, lo mejor sera decirte que no, no te echare de menos, pues se perfectamente que contigo no existen los adioses, solo los hasta luego, y mientras siga habiendo en mi vida momentos de felicidad, se que tu volverás a hacerme compañía mientras los recuerde, así que te estaré esperando, mi fiel compañera.
Hasta pronto.
Última edición: