A cualquier ventana le llaman mundo.
No hay hogar que divida tu tren
y te ampare como un rótulo de espejos.
Días de noviembre que matan los jardines
(el clochard lleva un pájaro donde el abismo,
donde el pañuelo escarlata)¿Y ahora qué?.
Ya no lloran las estatuas. De mirar películas
nos queda un hondo quejido de telaraña,
el adiós de un verbo.
No hay hogar que divida tu tren
y te ampare como un rótulo de espejos.
Días de noviembre que matan los jardines
(el clochard lleva un pájaro donde el abismo,
donde el pañuelo escarlata)¿Y ahora qué?.
Ya no lloran las estatuas. De mirar películas
nos queda un hondo quejido de telaraña,
el adiós de un verbo.