Cortarlos en pedazos.
Separarlos uno por uno,
como un mazo de cartas,
y apilarlos.
Repartir la jugada en cada mano,
alrededor de una mesa de recuerdos,
que retuercen el alma,
recordalos.
Quien pudiera vivir sin ellos.
Cuando congelan la vida, cuando la perforan.
Si tan solo consiguiera guardarlos,
(o cubrirlos de sueños, que a veces regresan),
en el fondo de un cajón oscuro y olvidarlos.
Ay si reflejase el espejo mi mirada,
distante en una imágen que se nubla,
en recuerdos y miedos que se empeñan una y otra vez,
en volver...
Separarlos uno por uno,
como un mazo de cartas,
y apilarlos.
Repartir la jugada en cada mano,
alrededor de una mesa de recuerdos,
que retuercen el alma,
recordalos.
Quien pudiera vivir sin ellos.
Cuando congelan la vida, cuando la perforan.
Si tan solo consiguiera guardarlos,
(o cubrirlos de sueños, que a veces regresan),
en el fondo de un cajón oscuro y olvidarlos.
Ay si reflejase el espejo mi mirada,
distante en una imágen que se nubla,
en recuerdos y miedos que se empeñan una y otra vez,
en volver...