Rapsodo
Eiden Alvarez
Hoy me curo de tu soberanía que no hizo buen uso de sus plenos poderes.
Me curo de la demagogia de tu cuerpo que jugó con la necesidad de un solitario viajero.
Me curo de la politiquería de tus labios porque envolvieron, con tertulias, la suavidad de mi oído.
Me curo de tu filosofía justificante, de tu hipocresía e indolencia.
Me curo de la indigestión de tu olvido que me lleno de vacío por medio de tu ausencia.
Me curo de tus fantasmas del pasado, del tormento infinito de mi mente.
Me curaré de tus falacias y engaños que más que convencerme me tuvieron más distante de ti.
Me curaré de los sueños que me han atado a lo imposible de la vida.
Por fin, y sólo así, podre curarme de la fatalidad de tu muerte sin que puedas siquiera arrepentirte de haberme enfermado de ti.
Me curo de la demagogia de tu cuerpo que jugó con la necesidad de un solitario viajero.
Me curo de la politiquería de tus labios porque envolvieron, con tertulias, la suavidad de mi oído.
Me curo de tu filosofía justificante, de tu hipocresía e indolencia.
Me curo de la indigestión de tu olvido que me lleno de vacío por medio de tu ausencia.
Me curo de tus fantasmas del pasado, del tormento infinito de mi mente.
Me curaré de tus falacias y engaños que más que convencerme me tuvieron más distante de ti.
Me curaré de los sueños que me han atado a lo imposible de la vida.
Por fin, y sólo así, podre curarme de la fatalidad de tu muerte sin que puedas siquiera arrepentirte de haberme enfermado de ti.