Las moras

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Lleva el camino

nogales a sus lados,

entre las acequias

las zarzas se entrelazan

atrapando mis manos con sus espinas,

y yo con mis dedos

sus moras negras.

Una leve cuesta

me hace divisar el valle

verde como una ilusión,

amplio como un abrazo.

Las montañas los acunan

azuzando a sus nubes

a su vértice turbado,

o jugando con ellas

sobre sus cabezas,

pareciendo atrapadas

en sus finas crestas,

oyendo sus ecos

que suenan lejanos,

a otros tiempos.

Lugares de brujas

de cirros alados

que giran y giran

solo por ver el valle

verde y lila.

Su canción de lluvias y vientos

sacuden a su primavera

suavizándolos en verano

con sol

y llovizna plañidera

para que el otoño largo

lleno de colores,

tristes a ratos,

sea dulce

como los frutos de su tierra.
 
Lleva el camino

nogales a sus lados,

entre las acequias

las zarzas se entrelazan

atrapando mis manos con sus espinas,

y yo con mis dedos

sus moras negras.

Una leve cuesta

me hace divisar el valle

verde como una ilusión,

amplio como un abrazo.

Las montañas los acunan

azuzando a sus nubes

a su vértice turbado,

o jugando con ellas

sobre sus cabezas,

pareciendo atrapadas

en sus finas crestas,

oyendo sus ecos

que suenan lejanos,

a otros tiempos.

Lugares de brujas

de cirros alados

que giran y giran

solo por ver el valle

verde y lila.

Su canción de lluvias y vientos

sacuden a su primavera

suavizándolos en verano

con sol

y llovizna plañidera

para que el otoño largo

lleno de colores,

tristes a ratos,

sea dulce

como los frutos de su tierra.
Son esas pausas en el camino las que te permiten conectarte contigo misma. Además, en este caso, con un dulce sabor a moras. Saludos cordiales para ti, María.
 
Lleva el camino

nogales a sus lados,

entre las acequias

las zarzas se entrelazan

atrapando mis manos con sus espinas,

y yo con mis dedos

sus moras negras.

Una leve cuesta

me hace divisar el valle

verde como una ilusión,

amplio como un abrazo.

Las montañas los acunan

azuzando a sus nubes

a su vértice turbado,

o jugando con ellas

sobre sus cabezas,

pareciendo atrapadas

en sus finas crestas,

oyendo sus ecos

que suenan lejanos,

a otros tiempos.

Lugares de brujas

de cirros alados

que giran y giran

solo por ver el valle

verde y lila.

Su canción de lluvias y vientos

sacuden a su primavera

suavizándolos en verano

con sol

y llovizna plañidera

para que el otoño largo

lleno de colores,

tristes a ratos,

sea dulce

como los frutos de su tierra.
Las moras me trasladan a mi infancia, saborearlas recien cogidas y mancharme los dedos con su jugo, que ricas estaban. Bello poema como siempre amiga Maria, sentimiento y naturaleza se dan la mano en tus hermosos versos. Abrazote vuela. Paco.
 
Lleva el camino

nogales a sus lados,

entre las acequias

las zarzas se entrelazan

atrapando mis manos con sus espinas,

y yo con mis dedos

sus moras negras.

Una leve cuesta

me hace divisar el valle

verde como una ilusión,

amplio como un abrazo.

Las montañas los acunan

azuzando a sus nubes

a su vértice turbado,

o jugando con ellas

sobre sus cabezas,

pareciendo atrapadas

en sus finas crestas,

oyendo sus ecos

que suenan lejanos,

a otros tiempos.

Lugares de brujas

de cirros alados

que giran y giran

solo por ver el valle

verde y lila.

Su canción de lluvias y vientos

sacuden a su primavera

suavizándolos en verano

con sol

y llovizna plañidera

para que el otoño largo

lleno de colores,

tristes a ratos,

sea dulce

como los frutos de su tierra.

Caminos que hacen recordar
que volviendo la vista atrás..
quisieras volver a pisar;

Enhorabuena amiga María. Un abrazo de halcón
 
Lleva el camino

nogales a sus lados,

entre las acequias

las zarzas se entrelazan

atrapando mis manos con sus espinas,

y yo con mis dedos

sus moras negras.

Una leve cuesta

me hace divisar el valle

verde como una ilusión,

amplio como un abrazo.

Las montañas los acunan

azuzando a sus nubes

a su vértice turbado,

o jugando con ellas

sobre sus cabezas,

pareciendo atrapadas

en sus finas crestas,

oyendo sus ecos

que suenan lejanos,

a otros tiempos.

Lugares de brujas

de cirros alados

que giran y giran

solo por ver el valle

verde y lila.

Su canción de lluvias y vientos

sacuden a su primavera

suavizándolos en verano

con sol

y llovizna plañidera

para que el otoño largo

lleno de colores,

tristes a ratos,

sea dulce

como los frutos de su tierra.
Pasos vueltos al recuerdo en esos sonidos que son
como una sagrada necesidad. ideales pasados
que instruidos dan cadencia a un poema de
bellas imagenes. saludos amables de luzyabsenta.
felicidades.
 

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