salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por mor de la tortura soy tu esclavo.
Palpé de libertad, sólo retazos,
esparcidos por duros martillazos
qué, en mí, te han incrustado, ardiente clavo.
Sujetaste a mi cuerpo, una cadena,
como un reflejo de lo que perdía
y quitando eslabones, día a día,
convertiste esperanza en mi condena.
Latigazos de cóleras ardientes
me levantan la piel de la osadía
descubriendo las visceras calientes,
que palpitan de ira que me guía,
de venganza que sube hasta mis dientes
para morder al ser que yo sería.
Palpé de libertad, sólo retazos,
esparcidos por duros martillazos
qué, en mí, te han incrustado, ardiente clavo.
Sujetaste a mi cuerpo, una cadena,
como un reflejo de lo que perdía
y quitando eslabones, día a día,
convertiste esperanza en mi condena.
Latigazos de cóleras ardientes
me levantan la piel de la osadía
descubriendo las visceras calientes,
que palpitan de ira que me guía,
de venganza que sube hasta mis dientes
para morder al ser que yo sería.