Donde muere una semilla
queda plantada una sombra que acalla el ánimo
cada vez que se vislumbra
al trasluz de la memoria.
Luego, un silencio
ampara y recoge el alma lentamente
hasta devolverla a la vida.
Las cuerdas del arpa están al aire,
solo hay que pulsar tres a la vez
para que suene un acorde.
La vida es conocimiento
y es ritmo,
y algunos la viven muriéndose.
Igual que la mirada
que vuelve desenfocada de un halago
sin tiempo para mudar sus vestiduras
por otras más humildes.
Otros,
tienen el entendimiento encorvado
y viven como desprendiéndose
cada vez que hablan.
Acercándose a la tierra
de manera premonitoria.
Cada cosa tiene su sitio,
su momento.
Hay dependencias que se crean a primera vista,
así como también hay lumbalgias
o conjuntivitis con vocación de úlcera
que se nos repite en los ojos
como un sueño malogrado.
Las cuerdas del arpa están al aire,
solo hay que pulsar tres a la vez
para que suene un acorde.
queda plantada una sombra que acalla el ánimo
cada vez que se vislumbra
al trasluz de la memoria.
Luego, un silencio
ampara y recoge el alma lentamente
hasta devolverla a la vida.
Las cuerdas del arpa están al aire,
solo hay que pulsar tres a la vez
para que suene un acorde.
La vida es conocimiento
y es ritmo,
y algunos la viven muriéndose.
Igual que la mirada
que vuelve desenfocada de un halago
sin tiempo para mudar sus vestiduras
por otras más humildes.
Otros,
tienen el entendimiento encorvado
y viven como desprendiéndose
cada vez que hablan.
Acercándose a la tierra
de manera premonitoria.
Cada cosa tiene su sitio,
su momento.
Hay dependencias que se crean a primera vista,
así como también hay lumbalgias
o conjuntivitis con vocación de úlcera
que se nos repite en los ojos
como un sueño malogrado.
Las cuerdas del arpa están al aire,
solo hay que pulsar tres a la vez
para que suene un acorde.