Ruben Alonso Pepper Cano
Con aire del sur.
Se clavo en el pecho
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.
Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.
Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.
Su viejo reloj
que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.
Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.
Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.
Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.
Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.
Su viejo reloj
que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.
Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.
Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.
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