Para mi padre José Vicente.

Ruben Alonso Pepper Cano

Con aire del sur.
Se clavo en el pecho
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.

Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.

Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.

Su viejo reloj
que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.

Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.

Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.
 
Última edición:
Se clavo en el pecho
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.

Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.

Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.

Su viejo reloj
el que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.

Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.

Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.


Hermoso homenaje al padre que pervive en tu alma como siguen viviendo muchos padres en nosotros.

Un abrazo.
 
Se clavo en el pecho
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.

Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.

Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.

Su viejo reloj
el que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.

Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.

Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.
Bello, sentido y conmovedor poema, ante la tristeza de lo que cuentas se levanta la fuerza de tu sensible y bella escritura hija del amor hacia tu padre al que siempre llevarás a tu lado. Yo vivo con mis padres ambos de 81 años, están delicados y a veces pienso en ello. Amigo Ruben te mando el más grande de mis abrazos deseando que estés lo mejor posible. Paco.
 
Bello, sentido y conmovedor poema, ante la tristeza de lo que cuentas se levanta la fuerza de tu sensible y bella escritura hija del amor hacia tu padre al que siempre llevarás a tu lado. Yo vivo con mis padres ambos de 81 años, están delicados y a veces pienso en ello. Amigo Ruben te mando el más grande de mis abrazos deseando que estés lo mejor posible. Paco.
Gracias compañero de poesia.
Deseo Salud para los tuyos, ya que el cariño seguro que lo tienen de tu parte por lo que trasmiten tus claras y enamoradas letras.
 
Última edición:
Se clavo en el pecho
no quedaba nada,
cayó como un rayo,
que me quemó el alma.

Tan solo una bolsa,
no quedaba nada,
tan solo recuerdos
de aquellas palabras,
de aquellas sonrisas,
de aquellas miradas.

Paso aquella noche
de dolor y espadas,
de sal en la boca,
de lágrima amarga,
angustia en el aire
y almohada mojada.

Su viejo reloj
el que siempre miraba,
cuenta los segundos
que yo le robaba.
Yo llegaba tarde,
él siempre esperaba,
cuando me veía
se le iluminaba,
aquella sonrisa,
la que no se paga.

Pasó aquella noche
que me quema el alma,
de forma cruel,
cuando al fin tenía
algo de esperanza.

Se apagó su vida,
se fue su mirada,
se clavo en mi pecho
en forma de verso,
y aunque yo no creo,
dé sus bendiciones,
padre de mi alma.
Sentir que algo se nos va de la mano, sentirle a el tan latente
y recreando aquellas envolturas que fueron ritmo de su vida.
el poema es intenso y que a la vez predica esa sinceridad de
dedicacion a su memoria. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Sentir que algo se nos va de la mano, sentirle a el tan latente
y recreando aquellas envolturas que fueron ritmo de su vida.
el poema es intenso y que a la vez predica esa sinceridad de
dedicacion a su memoria. excelente. saludos de luzyabsenta
Gracias fiel compañero por tu siempre esperada presencia, haces que no caigamos muchas veces en desánimo y sigamos escribiendo y evolucionando muchas almas ansiosas de arte.
Fuerte abrazo .
 
Gracias fiel compañero por tu siempre esperada presencia, haces que no caigamos muchas veces en desánimo y sigamos escribiendo y evolucionando muchas almas ansiosas de arte.
Fuerte abrazo .
Agradezco la respuesta. el desanimo un fuego sagrado que hunde,
queda la magia de esa metaorfosis de vitalidad. saludos siempre
de luzyabsenta
 
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