Sin ti

SO_NI_A

Poeta recién llegado
No me parece justo que tenga que pasar los días sin ti.
La oscuridad y el frío me acorralan
mientras me acostumbro a la auto-repetición
de que esta es la realidad. Mi realidad.
Que sepas que nunca siento que estoy
donde se supone que debo estar,
pero desde hace un buen rato,
salto de mi continente al tuyo,
como un soplo cardíaco después de una botella completa de tinto;
vuelo en cuestión de segundos hasta postrarme
de manera incógnita al lado tuyo.
Todo mi ser te piensa. Todo mi ser te anhela...
y te construye una estatua en cada esquina.
Y la lleno de mis silencios.
La rozo con mis largos cabellos.
Si tan sólo pudiera volver a ver tus ojos de ébano puro
en luna llena
para que me despojen de tantas excusas…
Para que me desarmen de tantos miedos.
Si tan solo pudieran cegarme
con sus rayos de luz tempranera
al perderme en sus ciudades encantadas.
Quisiera poder sentir el roce de tus dedos que sé es fuego…
Y sé también que mis venas de escarcha
se derriten en tus palmas, en tu regazo…
Y tu risa que imagino es como un carillón de viento
en días de aire mudo.
Te cuento que la luna tiene la costumbre
de obligarme a releer tus palabras,
tus mensajes, tus poemas, tal y como te lo dije un día
que tus poemas me hablaban cuando tu no lo hacías…
Y no debería decírtelo,
pero me hacen darme cuenta
que poseo maldiciones de hambres que nunca pensé tenía.
Por ejemplo, que nunca te toqué
y eso ha de matarme por la eternidad.
Mi hambre no ha de ser saciada
con lo que en este lado del universo existe. No.
Y es que yo tengo hambre de pegarme a ti
con saliva, con sudor, con sangre…
Amarrando cada uno de mis cabellos a tus dedos.
Yo quiero oler tus aromas barrocos en siestas matutinas
y hacer de tu sudor una bebida de cumpleaños…
y es desgarrador
porque siempre había estado sujetas a orgullos.
Mi libertad dejó de ser un regalo
desde aquel día que decidimos encerrarnos
en la cueva del silencio.
Confieso que no soy quien pensé que era.
No soy la dama que alguna vez tuvo mañanas calurosas
bajo otros soles.
Aunque si, una cabeza llena de historias de terror.
Tengo tanta suerte
de que los árboles se doblen al norte cada noche
contribuyendo con sus secretos de nubes blancas
a mi castaña complicidad.
Y te juro ahora, la tinta fluye como nunca.
Está a mí alrededor a medida que mi oscuridad avanza,
pero también está cuando sigo tu estela
entre cantos hirvientes hacia tus paraísos
mientras me muevo de lado a lado en mi cama….
Confieso que hay momentos en que no te extraño,
gremio empapado, pero yo no llamaría a esto olvido,
no, ni siquiera raspa a tal significado.
No obstante, prometo – nuevamente –
dejar todo como un intento de matar el hambre,
aunque ningún alimento es tan cálido como tu silencio dorado.
Algunos corazones cambian con las estaciones,
el mío solía cambiar a cada campanada de tu reloj,
y hoy, en los huecos más profundos de mi ser
escucho que retumban tus palabras, tu poesía, tu nombre.
 
Última edición:
No obstante, prometo – nuevamente –
dejar todo como un intento de matar el hambre,
aunque ningún alimento es tan cálido como tu silencio dorado.
Algunos corazones cambian con las estaciones,
el mío solía cambiar a cada campanada de tu reloj,
y hoy, en los huecos más profundos de mi ser
escucho que retumban tus palabras, tu poesía, tu nombre.

Un placer leerle poeta.
 
Bienvenida, So_ni_a, buen inicio en el portal compartiendo sentires en este excelente poema que nos presentas como primicia y muestra de tu obra poética.

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No me parece justo que tenga que pasar los días sin ti.
La oscuridad y el frío me acorralan
mientras me acostumbro a la auto-repetición
de que esta es la realidad. Mi realidad.
Que sepas que nunca siento que estoy
donde se supone que debo estar,
pero desde hace un buen rato,
salto de mi continente al tuyo,
como un soplo cardíaco después de una botella completa de tinto;
vuelo en cuestión de segundos hasta postrarme
de manera incógnita al lado tuyo.
Todo mi ser te piensa. Todo mi ser te anhela...
y te construye una estatua en cada esquina.
Y la lleno de mis silencios.
La rozo con mis largos cabellos.
Si tan sólo pudiera volver a ver tus ojos de ébano puro
en luna llena
para que me despojen de tantas excusas…
Para que me desarmen de tantos miedos.
Si tan solo pudieran cegarme
con sus rayos de luz tempranera
al perderme en sus ciudades encantadas.
Quisiera poder sentir el roce de tus dedos que sé es fuego…
Y sé también que mis venas de escarcha
se derriten en tus palmas, en tu regazo…
Y tu risa que imagino es como un carillón de viento
en días de aire mudo.
Te cuento que la luna tiene la costumbre
de obligarme a releer tus palabras,
tus mensajes, tus poemas, tal y como te lo dije un día
que tus poemas me hablaban cuando tu no lo hacías…
Y no debería decírtelo,
pero me hacen darme cuenta
que poseo maldiciones de hambres que nunca pensé tenía.
Por ejemplo, que nunca te toqué
y eso ha de matarme por la eternidad.
Mi hambre no ha de ser saciada
con lo que en este lado del universo existe. No.
Y es que yo tengo hambre de pegarme a ti
con saliva, con sudor, con sangre…
Amarrando cada uno de mis cabellos a tus dedos.
Yo quiero oler tus aromas barrocos en siestas matutinas
y hacer de tu sudor una bebida de cumpleaños…
y es desgarrador
porque siempre había estado sujetas a orgullos.
Mi libertad dejó de ser un regalo
desde aquel día que decidimos encerrarnos
en la cueva del silencio.
Confieso que no soy quien pensé que era.
No soy la dama que alguna vez tuvo mañanas calurosas
bajo otros soles.
Aunque si, una cabeza llena de historias de terror.
Tengo tanta suerte
de que los árboles se doblen al norte cada noche
contribuyendo con sus secretos de nubes blancas
a mi castaña complicidad.
Y te juro ahora, la tinta fluye como nunca.
Está a mí alrededor a medida que mi oscuridad avanza,
pero también está cuando sigo tu estela
entre cantos hirvientes hacia tus paraísos
mientras me muevo de lado a lado en mi cama….
Confieso que hay momentos en que no te extraño,
gremio empapado, pero yo no llamaría a esto olvido,
no, ni siquiera raspa a tal significado.
No obstante, prometo – nuevamente –
dejar todo como un intento de matar el hambre,
aunque ningún alimento es tan cálido como tu silencio dorado.
Algunos corazones cambian con las estaciones,
el mío solía cambiar a cada campanada de tu reloj,
y hoy, en los huecos más profundos de mi ser
escucho que retumban tus palabras, tu poesía, tu nombre.
Bella melancolía de la ausencia enmarcada en una sensible y certera escritura. Bienvenida a mundopoesía amiga Sonia. Abrazote vuela. Paco.
 
Que fuerza entre cada verso, que forma de expresar tanto, tanto que se siente en cada letra, uff muy profundo y sensible, si con eso no entiende bueno que mal he he que hermoso poema, fue un gusto demasiado grande leer lo que compartes.
 
No me parece justo que tenga que pasar los días sin ti.
La oscuridad y el frío me acorralan
mientras me acostumbro a la auto-repetición
de que esta es la realidad. Mi realidad.
Que sepas que nunca siento que estoy
donde se supone que debo estar,
pero desde hace un buen rato,
salto de mi continente al tuyo,
como un soplo cardíaco después de una botella completa de tinto;
vuelo en cuestión de segundos hasta postrarme
de manera incógnita al lado tuyo.
Todo mi ser te piensa. Todo mi ser te anhela...
y te construye una estatua en cada esquina.
Y la lleno de mis silencios.
La rozo con mis largos cabellos.
Si tan sólo pudiera volver a ver tus ojos de ébano puro
en luna llena
para que me despojen de tantas excusas…
Para que me desarmen de tantos miedos.
Si tan solo pudieran cegarme
con sus rayos de luz tempranera
al perderme en sus ciudades encantadas.
Quisiera poder sentir el roce de tus dedos que sé es fuego…
Y sé también que mis venas de escarcha
se derriten en tus palmas, en tu regazo…
Y tu risa que imagino es como un carillón de viento
en días de aire mudo.
Te cuento que la luna tiene la costumbre
de obligarme a releer tus palabras,
tus mensajes, tus poemas, tal y como te lo dije un día
que tus poemas me hablaban cuando tu no lo hacías…
Y no debería decírtelo,
pero me hacen darme cuenta
que poseo maldiciones de hambres que nunca pensé tenía.
Por ejemplo, que nunca te toqué
y eso ha de matarme por la eternidad.
Mi hambre no ha de ser saciada
con lo que en este lado del universo existe. No.
Y es que yo tengo hambre de pegarme a ti
con saliva, con sudor, con sangre…
Amarrando cada uno de mis cabellos a tus dedos.
Yo quiero oler tus aromas barrocos en siestas matutinas
y hacer de tu sudor una bebida de cumpleaños…
y es desgarrador
porque siempre había estado sujetas a orgullos.
Mi libertad dejó de ser un regalo
desde aquel día que decidimos encerrarnos
en la cueva del silencio.
Confieso que no soy quien pensé que era.
No soy la dama que alguna vez tuvo mañanas calurosas
bajo otros soles.
Aunque si, una cabeza llena de historias de terror.
Tengo tanta suerte
de que los árboles se doblen al norte cada noche
contribuyendo con sus secretos de nubes blancas
a mi castaña complicidad.
Y te juro ahora, la tinta fluye como nunca.
Está a mí alrededor a medida que mi oscuridad avanza,
pero también está cuando sigo tu estela
entre cantos hirvientes hacia tus paraísos
mientras me muevo de lado a lado en mi cama….
Confieso que hay momentos en que no te extraño,
gremio empapado, pero yo no llamaría a esto olvido,
no, ni siquiera raspa a tal significado.
No obstante, prometo – nuevamente –
dejar todo como un intento de matar el hambre,
aunque ningún alimento es tan cálido como tu silencio dorado.
Algunos corazones cambian con las estaciones,
el mío solía cambiar a cada campanada de tu reloj,
y hoy, en los huecos más profundos de mi ser
escucho que retumban tus palabras, tu poesía, tu nombre.
Belllo recorrrido donde van afluyendo recuerdos y en
esa extension de melancolia abrirse a esa realidad que
es conjugacion de tristezas plenas. excelente la obra.
saludos amables de luzyabsenta
 

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