notremaison
Poeta fiel al portal
Caigo y me levanto.
Caída de rodillas la tierra fue sostén
entre plantas tiradas gritaba mi dolor
ya nadie me escuchaba y sentía mi valor,
sin fuerza, desplomado mi cuerpo sin retén.
Las damas de la noche y el rosal ya dormido
soñaban con el beso y mis manos solidarias;
en medio de la nada volaron ecos de arias,
el bosque contrariado no entendía el quejido.
Las nubes se marcharon, momentos que se pasan
y caes en la cuenta de quienes te rodean,
que con luces festivas sonríen y te abrazan.
No están y me levanto no quiero que me vean.
Mi orgullo no perece por relojes que atrasan;
sin llanto y dolorida las aves cuchichean
Matilde Maisonnave
Caída de rodillas la tierra fue sostén
entre plantas tiradas gritaba mi dolor
ya nadie me escuchaba y sentía mi valor,
sin fuerza, desplomado mi cuerpo sin retén.
Las damas de la noche y el rosal ya dormido
soñaban con el beso y mis manos solidarias;
en medio de la nada volaron ecos de arias,
el bosque contrariado no entendía el quejido.
Las nubes se marcharon, momentos que se pasan
y caes en la cuenta de quienes te rodean,
que con luces festivas sonríen y te abrazan.
No están y me levanto no quiero que me vean.
Mi orgullo no perece por relojes que atrasan;
sin llanto y dolorida las aves cuchichean
Matilde Maisonnave