Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La verdad de un soneto
Soneto mañanero que les quiero
escrito con el puño ensangrentado,
es mal que se escapó desenterrado
el genio que me habló por el tintero.
Papel que sufres los delirios, muero,
en este que se fue pintiparado;
común del eco simple encajonado
en un volumen triste y prisionero.
Palabras que se escriben cada hora
si tienen los minutos por contar,
no cuentan con las pausas del intento.
Mover la pluma debe al que le llora,
el dedo que le duele al dibujar,
sentido en que trabaja su talento.
Del sentido solvento
aquello que desprende la mitad
de la parte que piensa su verdad.
Soneto mañanero que les quiero
escrito con el puño ensangrentado,
es mal que se escapó desenterrado
el genio que me habló por el tintero.
Papel que sufres los delirios, muero,
en este que se fue pintiparado;
común del eco simple encajonado
en un volumen triste y prisionero.
Palabras que se escriben cada hora
si tienen los minutos por contar,
no cuentan con las pausas del intento.
Mover la pluma debe al que le llora,
el dedo que le duele al dibujar,
sentido en que trabaja su talento.
Del sentido solvento
aquello que desprende la mitad
de la parte que piensa su verdad.