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Al Guadalquivir

musador

esperando...
Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, Betis,
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para la tierra el agua
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre piedras
con tus borboteantes trinos
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.

100_0298.JPG

El Guadalquivir a su paso por Sevilla. Al fondo, señalada por el perfil de la muralla, la Torre de Oro.
 

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Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, oh, Betis, *
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para el campo el agua (7 sílabas)
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre las piedras
con tus alegres trinos (7 sílabas)
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.
Buenos días, Hermano. ¿Cómo te va? Otra vez por aquí, siguiendo la estela poética de tu viaje a España. Me gusta la forma temprana en la que evocas la célebre copla de Jorge Manrique y, en general, la forma tan poética en la que describes ese extenso y sereno espejo de agua. Aquí el río sigiloso es una larga arteria, un ave que gorjea entre las piedras, tiembla, es una cuna de espejismos. El final me parece estupendo y retrata la muerte con elementos metafóricos muy bien engarzados y con gran fuerza lírica.

En lo técnico, encuentro algunos errores métricos en la cuarta y séptima estrofa (ver cita), supongo que por el apresuramiento a la hora de publicar, y alguna que otra sinalefa medio rara, no porque tenga dudas de su función o incidencia en la métrica del verso, sino porque me suena mal esa interjección admirativa entre interrogantes. Yo la suprimiría, por innecesaria...

Bueno, mi querido amigo, poeta y marino. ¡Tremendo romance el que te has mandado!
Te dejo un abrazo junto a mi admiración, y que vengan más poemas sobre tu viaje.
Cuídate mucho. Un abrazo.
 
Buenos días, Hermano. ¿Cómo te va? Otra vez por aquí, siguiendo la estela poética de tu viaje a España. Me gusta la forma temprana en la que evocas la célebre copla de Jorge Manrique y, en general, la forma tan poética en la que describes ese extenso y sereno espejo de agua. Aquí el río sigiloso es una larga arteria, un ave que gorjea entre las piedras, tiembla, es una cuna de espejismos. El final me parece estupendo y retrata la muerte con elementos metafóricos muy bien engarzados y con gran fuerza lírica.

En lo técnico, encuentro algunos errores métricos en la cuarta y séptima estrofa (ver cita), supongo que por el apresuramiento a la hora de publicar, y alguna que otra sinalefa medio rara, no porque tenga dudas de su función o incidencia en la métrica del verso, sino porque me suena mal esa interjección admirativa entre interrogantes. Yo la suprimiría, por innecesaria...

Bueno, mi querido amigo, poeta y marino. ¡Tremendo romance el que te has mandado!
Te dejo un abrazo junto a mi admiración, y que vengan más poemas sobre tu viaje.
Cuídate mucho. Un abrazo.
Gracias, Elhi. Debo decir que, esta vez, no hubo apresuramiento, aunque sí, parece, flojera de oído... El Guadalquivir es de los pocos ríos que vi en España que merezcan el nombre de río, salvo en tiempo de avenidas. Cauces de cincuenta metros de ancho por los que corre un mísero arroyuelo, eso sí vi. En alguna medida creo que esto se debe a que están exhaustos por el agua que se les saca para el riego de los huertos (esto pasa con el famoso Turia en Valencia, por ejemplo). Son buena cuna de metáforas, los ríos.

abrazo
j.

Te dejo acá un bonito artículo sobre la historia literaria del Guadalquivir:
https://www.google.com.ar/url?sa=t&...spania/24440&usg=AOvVaw1fSOnwPZb_-tp8nkcw-hOU
 
Última edición:
¡Ay! Los ríos andaluces, cuánta poesía han inspirado. La tuya es un espejo de bellos versos encontrados en el Guadalquivir, y se nota que has estado. Gracias por compartirlo estimado Jorge, todos mis respetos. Abrabesos
 
Desconocía, amigo Jorge, que hubieses andado por mi tierra andaluza, e incluso a tiro de piedra de Cádiz. Me hubiese gustado haber compartido contigo un apretón al pecho.
Son verdaderamente meritorias estas coplas al Guadalquivir que te has marcado, que a buen seguro, estaría encantado de musicar algún que otro flamenco de este rincón.
No sé yo si hacerme un viajito a tu Río de la plata y echarte un pulso poético, jeje.
Disfruté mucho de tu muy encantador poema.
Grato reencuentro, sin lugar a dudas.
Un abrazo.
 
Última edición:
¡Ay! Los ríos andaluces, cuánta poesía han inspirado. La tuya es un espejo de bellos versos encontrados en el Guadalquivir, y se nota que has estado. Gracias por compartirlo estimado Jorge, todos mis respetos. Abrabesos
Te diré, estimada, que conociendo el Paraná se hace difícil ver cuán gran río es el Guadalquivir; sus aguas arrastran siglos de historia, aspecto que no he tratado en este poema, pero que contribuyó mucho a la emoción que sentí al bañar en él mis pies. Las sierras que lo nutren fueron el escenario, también, de las vidas que nutrieron nuestra lengua.
gracias y abrazo
J.
 
Desconocía, amigo Jorge, que hubieses andado por mi tierra andaluza, e incluso a tiro de piedra de Cádiz. Me hubiese gustado haber compartido contigo un apretón al pecho.
Son verdaderamente meritorias estas coplas al Guadalquivir que te has marcado, que a buen seguro, estaría encantado de musicar algún que otro flamenco de este rincón.
No sé yo si hacerme un viajito a tu Río de la plata y echarte un pulso poético, jeje.
Disfruté mucho de tu muy encantador poema.
Grato reencuentro, sin lugar a dudas.
Un abrazo.
¡Luis! ¡Qué gustazo verte por aquí! También me habría gustado ese encuentro, más teniendo en cuenta que estuve un par de días en Cádiz (casi pierdo mi mochila, que olvidé en un bar en la placita del mentidero), pero la agenda era apretada y las comunicaciones malas (solo tenía internet en los hoteles, y puedes imaginar que no pasaba en ellos mucho tiempo).

Hablando de Cádiz, tengo ganas de dedicarle algo a los dados de los dioses y sus gatos, a ver si adivinas a qué me refiero.

gracias y abrazo
J.
 
¡Luis! ¡Qué gustazo verte por aquí! También me habría gustado ese encuentro, más teniendo en cuenta que estuve un par de días en Cádiz (casi pierdo mi mochila, que olvidé en un bar en la placita del mentidero), pero la agenda era apretada y las comunicaciones malas (solo tenía internet en los hoteles, y puedes imaginar que no pasaba en ellos mucho tiempo).

Hablando de Cádiz, tengo ganas de dedicarle algo a los dados de los dioses y sus gatos, a ver si adivinas a qué me refiero.

gracias y abrazo
J.
Te juro que ando perdido con eso de los dados, los gatos y los dioses!!
 
Última edición:
Yo creo que Jorge se refiere a la Punta de San Felipe. Perdonen la intrepidez. Pasa que le prendí una vela a San Google y me concedió el favor, jejeje https://www.lomography.com/magazine/38695-punta-de-san-felipe-cadiz
La verdad es que has dado en el palo. Esos son los dados, y en ellos hay una colonia de gatos, solo que el sitio donde los vi no era la punta de San Felipe sino otro sitio en la costanera, cerca del castillo de San Sebastián (esta precisión era imposible con los datos que tenías, así que 10/10). Han tirado unos enormes cubos de hormigón, para reforzar la muralla de la costanera imagino, donde los gatos conviven con las gaviotas. Gracias por tu interés.

abrazo
J.
 
Última edición:
Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, Betis,
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para la tierra el agua
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre las piedras
con tus borboteantes trinos
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.

Ver el archivos adjunto 46183
El Guadalquivir a su paso por Sevilla. Al fondo, señalada por el perfil de la muralla, la Torre de Oro.
Qué preciosidad de romance, querido Jorge, sin duda te has empapado de la esencia que lleva el Guadalquivir recogida de su transcurso por Andalucía. Hay un río, el Cacín, afluente del Genil, cuyas aguas a través de éste van al Guadalquivir. Ese río fue testigo de mis juegos infantiles y de otras actividades en compañía de mi padre. Agradezco que le hayas cantado con tanta hermosura.
Un abrazo fuerte.
Salvador.
 
Elegante romance Jorge, lo he releído hoy con tranquilidad. Ese modo que tienes de cuidar cada estrofa es envidiable.

Arterias de Andalucía. Que gran definición de esa cuenca.

Un abrazo.
 
Gracias por compartir tu viaje por Andalucía con nosotros enviándonos estas postales-poema. Este romance dedicado al Guadalquivir me ha gustado mucho.

No sé por qué has eliminado la interjección "oh", siguiendo el consejo de Elhi. Yo creo que estaba muy bien colocada en esa pregunta llena de admiración con que abre el poema. Seguramente es innecesaria, como dice Elhi, pero eso no quiere decir que sea inconveniente. Tampoco es necesario hacer sinéresis en "gorjear" y en "borboteantes", porque podrías escribir, ahorrando un artículo y un determinante,

De gorjear entre piedras
con borboteantes trinos


y, sin embargo, al hacerlo consigues una interesante onomatopeya.

¡Enhorabuena, desde luego, por el poema! Espero que haya más etapas de tu viaje.
 
Hermoso poema has escrito a ese tío. Lo leía y pensaba que me gustaría ir a esos lugares. Grato leerte como siempre. Saludos cordiales.
Gracias, querida Lourdes. Seguro que te gustaría ir a esos lugares, son muy bonitos y están cargados con nuestra historia (el puerto de Sevilla, sobre el Guadalquivir, fue durante muchos años uno de los principales de España para el comercio con América: al ser interior estaba menos expuesto a la piratería que los marítimos, como Cádiz).

abrazo
J.
 
Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, Betis,
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para la tierra el agua
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre las piedras
con tus borboteantes trinos
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.

Ver el archivos adjunto 46183
El Guadalquivir a su paso por Sevilla. Al fondo, señalada por el perfil de la muralla, la Torre de Oro.

Estimado Jorge

Es un honor que haya salido de tu brillante pluma este bonito romance dedicado al Guadalquivir. Ese río que tan amenudo me encuentro cuando voy por las calles de mi Sevilla.

Un abrazo.

Mouse
 
Qué preciosidad de romance, querido Jorge, sin duda te has empapado de la esencia que lleva el Guadalquivir recogida de su transcurso por Andalucía. Hay un río, el Cacín, afluente del Genil, cuyas aguas a través de éste van al Guadalquivir. Ese río fue testigo de mis juegos infantiles y de otras actividades en compañía de mi padre. Agradezco que le hayas cantado con tanta hermosura.
Un abrazo fuerte.
Salvador.
Me alegro, amigo Salvador, de que este romance te haya agradado. Esto que me cuentas de tu infancia a orillas del Cacín es un ejemplo de algo que quise expresar en el romance: como las aguas de un río unen a un pueblo, en este caso el andaluz.

abrazo
Jorge
 
¡Qué hermoso romance Jorge! desgraciadamente, no conozco el Guadalquivir, pero tu has conseguido que lo ponga en la lista de mis deseos...nos has llevado por sus orillas, por las tierras que nutre, que baña, todo el poema es una autentica belleza, pero en su recorrido me quedo con estas estrofas, quizás porque en ellas ya se empieza sentir el sabor a mar, su último destino... Yo sé mucho de mar, y nada de ríos y uno siempre tiene nostalgia de lo que no conoce...Tu romance al Guadalquivir es precioso,Jorge. Gracias por este hermoso paseo a golpe de remo, a través de la magia verso.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
.
Un abrazo.
Isabel
 
Gracias, Sergio. Quizás la imagen de las arterias sea, para hablar de un río, un tanto trillada, pero la verdad es que no se me ocurre una más expresiva... Trato, sí, de pulir cada estrofa, aunque en este caso he debido remediar algún problema después de publicar.

abrazo
Jorge
Elegante romance Jorge, lo he releído hoy con tranquilidad. Ese modo que tienes de cuidar cada estrofa es envidiable.

Arterias de Andalucía. Que gran definición de esa cuenca.

Un abrazo.
 
Gracias, Pablo, me alegro de que este romance te haya gustado. He comprobado aquí, en el intercambio en tono de broma con mi amigo Luis, que a veces los turistas vemos cosas que a los nativos, de tanto verlas, no les llaman la atención. Quizás esto le dé un poco de sentido a estas postales, que el término me parece bien puesto.

Yendo a tus preguntas: comparto con Elhi muchos criterios, diferimos también en varios; uno de los que compartimos es que en la métrica no solo importa la corrección, sino también la nitidez: un verso puede ser correcto apelando a alguna licencia, pero si esta licencia nos exige forzar la dicción puede perderse la nitidez (dando lugar a los versos que llamo «flojos» desde el punto de vista métrico); no será esta indispensable, pero contribuye a la musicalidad al darle flexibilidad a la lectura. En aras de esta nitidez fue que atendí al consejo de Elhi en ese asunto de la interjección, y también al tuyo acerca de la sinéresis en «gorjear», que me resulta un tanto forzada; en el caso de «borboteantes» no me pasa eso, e incluso pude escribir «borbotantes» que también figura en el diccionario, pero preferí no proyectar la dicción en la ortografía, creo que la onomatopeya que bien señalas se oye con la sinéresis.

abrazo
J.

Gracias por compartir tu viaje por Andalucía con nosotros enviándonos estas postales-poema. Este romance dedicado al Guadalquivir me ha gustado mucho.

No sé por qué has eliminado la interjección "oh", siguiendo el consejo de Elhi. Yo creo que estaba muy bien colocada en esa pregunta llena de admiración con que abre el poema. Seguramente es innecesaria, como dice Elhi, pero eso no quiere decir que sea inconveniente. Tampoco es necesario hacer sinéresis en "gorjear" y en "borboteantes", porque podrías escribir, ahorrando un artículo y un determinante,

De gorjear entre piedras
con borboteantes trinos


y, sin embargo, al hacerlo consigues una interesante onomatopeya.

¡Enhorabuena, desde luego, por el poema! Espero que haya más etapas de tu viaje.
 
Última edición:
Me ha gustado mucho encontrar este romance, Musador, ya que la medida es el octosílabo con rima asonante en los versos pares. Tú sabrás por qué has preferido las cuartetas... Un poema muy bello , indudablemente.
Saludos, Jorge.
 
Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, Betis,
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para la tierra el agua
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre piedras
con tus borboteantes trinos
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.

Ver el archivos adjunto 46183
El Guadalquivir a su paso por Sevilla. Al fondo, señalada por el perfil de la muralla, la Torre de Oro.
Precioso Jorge, me acercaste mas al Guadalquivir con tu romance, un abrazo desde mas arriba , Catalunya.
 
Estimado Jorge

Es un honor que haya salido de tu brillante pluma este bonito romance dedicado al Guadalquivir. Ese río que tan amenudo me encuentro cuando voy por las calles de mi Sevilla.

Un abrazo.

Mouse
Pues tenéis un hermoso río, del que Sevilla era una isla, en sus inicios, tengo entendido. No sabía que vivías en Sevilla: linda ciudad, demasiadas iglesias...

gracias y abrazo
J.
 
Si van a dar en la mar
nuestras vidas que son ríos,
¿qué será tu vida, Betis,
que arando trazas caminos?

De cabra son los arroyos
que por tu senda de niño
despeñas de nieve y lluvia
desde nubes de vestigios.

Tantas albercas y acequias
alimentas como amigo
que el hombre quiso loarte
cantándote como mito.

Arterias de Andalucía
llevando el agua al olivo:
es para la tierra el agua
como el aire para el mirlo.

Son las sierras corazones
que desde sus picos níveos
se derraman en tu lecho
para llegar al cultivo.

De peñas en la garganta
se hace tu cauce de limo
cuando llegas a la vega
amansando remolinos.

De gorjear entre piedras
con tus borboteantes trinos
se hizo tu canto rumor
y a la ola diste sitio.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
de majestuoso navío.

Ver el archivos adjunto 46183
El Guadalquivir a su paso por Sevilla. Al fondo, señalada por el perfil de la muralla, la Torre de Oro.

El rio Guadalquivir
se quejaba una mañana:
me tengo que decidir
entre Sevilla y Triana
y yo no sé cómo elegir.
¡Ay quién pudiera
fundir en un perfume
menta y canela!

A su vera me levanto yo cada mañana.
Sin duda un hermoso homenaje.

Abrazo.

 
Última edición:
Gracias, querida Isabel. Es curiosa la historia de este río... ¿Sabes que la primitiva Sevilla estaba en una isla del río y que las mareas del mar llegaban tan intensamente[ps:ver corrección en comentarios posteriores, las inundaciones eran por las riadas, no por las mareas] que las casas se construían sobre pilotes, como en nuestro delta del Paraná? Eran tiempos de los fenicios...
abrazo
J.
¡Qué hermoso romance Jorge! desgraciadamente, no conozco el Guadalquivir, pero tu has conseguido que lo ponga en la lista de mis deseos...nos has llevado por sus orillas, por las tierras que nutre, que baña, todo el poema es una autentica belleza, pero en su recorrido me quedo con estas estrofas, quizás porque en ellas ya se empieza sentir el sabor a mar, su último destino... Yo sé mucho de mar, y nada de ríos y uno siempre tiene nostalgia de lo que no conoce...Tu romance al Guadalquivir es precioso,Jorge. Gracias por este hermoso paseo a golpe de remo, a través de la magia verso.

Temblando en la madrugada
eres cuna de espejismos,
ya dócil al remo lento
que acompasa tu sigilo.

Las ondinas te acompañan
desde ese momento místico
en que el sabor de la sal
te recuerda tu destino.

Y vas dejando en marismas
polvaredas que has traído
desde olivares sedientos
a sus ensueños marítimos.

Camino harás en la mar
con la muerte como filo
de tu máscara en la proa
.
Un abrazo.
Isabel
 
Última edición:
Eran tiempos de los fenicios....

Conviene precisar, Jorge. Si algunas casas en Sevilla se construyeron sobre pilotes no fue nunca por las lejanas mareas de las costas gaditanas sino por las habituales riadas de origen interior. Las pleamares nunca pudieron alcanzar los márgenes del rio en esa cota. Hay más de setenta y cinco kilómetros de precipitación fluvial descendente entre Sevilla y la desembocadura al mar del Guadalquivir en su última amante, Sanlucar de Barrameda.
He vivido en esa margen derecha del rio de tu fantástica foto algunos años, la calle Betis.

Un saludo.
 
Última edición:
Eran tiempos de los fenicios....

Conviene precisar, Jorge. Si algunas casas en Sevilla se construyeron sobre pilotes no fue nunca por las lejanas mareas de las costas gaditanas sino por las habituales riadas de origen interior. Las pleamares nunca pudieron alcanzar los márgenes del rio en esa cota. Hay más de setenta y cinco kilómetros de precipitación fluvial descendente entre Sevilla y la desembocadura al mar del Guadalquivir en su última amante, Sanlucar de Barrameda.
He vivido en esa margen derecha del rio de tu fantástica foto algunos años, la calle Betis.

Un saludo.
Tienes razón y no la tienes. Es cierto que he dicho una tontería y que las inundaciones producidas por el Guadalquivir en la antigua Sevilla se debían a las riadas y no a las mareas; pero también es cierto que, antes de que estuviera la esclusa, la influencia de la marea llegaba aguas arriba de Sevilla (ver https://www.google.com.ar/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiR0IrYov3ZAhVMFJAKHXI2DdsQFgg0MAI&url=https://revistas.ucm.es/index.php/FITE/article/viewFile/FITE0101110011A/11901&usg=AOvVaw27v4cAcfl5vfJzQKFm5OxQ). Es interesante la observación que hacen en el trabajo que menciono: la salinidad del mar es imperceptible más allá de los 30km de la desembocadura, pero la onda de la marea llega hoy hasta la esclusa.
En nuestro río Paraná, la onda de la marea llega hasta Diamante, que está a 400km de la desembocadura del Río de la Plata en el Atlántico; las inundaciones en su delta son efecto de la superposición de dos fenómenos: las mareas y los vientos del sudeste (hay a veces crecientes aguas arriba que influyen, pero su caudal es bastante amortiguado por la enorme superficie del delta).

Fue una linda caminata la que hicimos una mañana por la orilla del río, hasta 3 o 4 puentes aguas arriba de la torre de oro (fuimos a ver La Macarena). Es lindo vivir cerca de un río: tengo una casa con muelle... (no vivo en ella, salvo breves períodos).

gracias por la observación
abrazo
Jorge
 
Última edición:
Me ha gustado mucho encontrar este romance, Musador, ya que la medida es el octosílabo con rima asonante en los versos pares. Tú sabrás por qué has preferido las cuartetas... Un poema muy bello , indudablemente.
Saludos, Jorge.
Gracias, estimada, me alegro de que te haya gustado. Creo que el agrupamiento en cuartetas, desde el punto de vista sintáctico, es el más habitual en el romance, aunque para nada prescripto. A mí me resulta cómodo para pulir cada estrofa por separado.

abrazo
J.
 

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