Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
AVE DE LUZ
Lance el poeta en llamas, rosa o dardo,
su soplo azul con estro inagotable.
Paladín entre espigas formidable,
bogue su pecho henchido de guepardo.
Alumbre al mundo que anochece el bardo
ebrio de la palabra perdurable:
el verbo que, si tiembla vulnerable,
es por que tañe el corazón gallardo.
Lance el poeta el germen, y en la herida,
la forja en el latir como sustento,
pulse un ave de luz su prima extrema.
Paladín de la voz y vena ardida,
vibre su canto y flore con su hurmiento
la médula del alma en el poema.
Lance el poeta en llamas, rosa o dardo,
su soplo azul con estro inagotable.
Paladín entre espigas formidable,
bogue su pecho henchido de guepardo.
Alumbre al mundo que anochece el bardo
ebrio de la palabra perdurable:
el verbo que, si tiembla vulnerable,
es por que tañe el corazón gallardo.
Lance el poeta el germen, y en la herida,
la forja en el latir como sustento,
pulse un ave de luz su prima extrema.
Paladín de la voz y vena ardida,
vibre su canto y flore con su hurmiento
la médula del alma en el poema.