La tarde herida
por los cuernos de la luna
sangraba.
La tarde moría
envuelta en un velo negro
que la noche le cedía.
Era el tiempo de mas angustia
que yo recordaba.
Era la mas larga agonía
que mis sentimientos tocaban
y sin embargo
su belleza era tan limpia
como la luz
en un cuadro impresionista,
como la fuente
de la “Virgen de los Reyes”
a las seis de la tarde
en otoño
y en Sevilla
por los cuernos de la luna
sangraba.
La tarde moría
envuelta en un velo negro
que la noche le cedía.
Era el tiempo de mas angustia
que yo recordaba.
Era la mas larga agonía
que mis sentimientos tocaban
y sin embargo
su belleza era tan limpia
como la luz
en un cuadro impresionista,
como la fuente
de la “Virgen de los Reyes”
a las seis de la tarde
en otoño
y en Sevilla