jorgeaa
Poeta recién llegado
Sabía que habían muchas más mujeres en el mundo,
pero ninguna de ellas tendría su sonrisa.
Esa sonrisa distraída que animaba mis mañanas
y me empujaba a salir de casa.
Esa sonrisa venenosa como la vida que no deparaba más
que la certeza de la muerte.
Aún mi corazón palpita,
mis manos sudan
y mi aliento se pierde entre horarios vacíos
y humo de cigarrillo que transitan indiferentes en este sinsabor.
Ayer, apenas,
te vi caminando despreocupada y curiosa como siempre lo hacías;
llevándote en cada paso,
un fragmento de mi memoria.
Y me puse a recordar
y empecé, otra vez, a vivir.
Porque vida no son los cigarrillos machacados en el cenicero,
ni tu caminar pomposo que enciende los días,
ni tu sonrisa indescriptible que se esconde desde lejos.
Vida es recordarte siempre como te conocí:
Como un sol naciente tras una montaña.
Enciendo otro Marlboro
y el humo se pierde entre la nostalgia y el vacío metafísico
que acabo de admitir que existe.
Y qué tienen de poético los cigarrillos?
Solías preguntar.
Nada.
Y qué tenes vos de poeta?
Nada.
Y qué tenés vos de humanidad?
Nada.
Y qué tengo yo sin vos?
Cerca de media cajetilla.