Ángel Fernández
Poeta recién llegado
caminar
por la mezcla biológica
del azar
ver lo que la luz te enseña
oír como acelera el río de los hechos
que trazan las facciones de los días
rozar con tu piel fina
el centro de las cosas
dejar que sobre tu lengua se deshielen
los frutos de la tarde
oler la vida salir de sus rincones
también amar
reconocerse hijo del desorden
descendiente del caos que engendra la belleza
hallar la paz
en el escondite del mundo
en el que duermen los que no se sienten
elegidos
atravesar la bondad de los seres que te tocan
sentir como se juntan tus discos vertebrales
curvatura de tus huesos que te aleja de los vientos
sostener el peso de los días con la poca fuerza que te queda
saber que existe un fin que no es destino
ser plenamente consciente
y a pesar de ello
volver a caminar
por la mezcla biológica
del azar
ver lo que la luz te enseña
oír como acelera el río de los hechos
que trazan las facciones de los días
rozar con tu piel fina
el centro de las cosas
dejar que sobre tu lengua se deshielen
los frutos de la tarde
oler la vida salir de sus rincones
también amar
reconocerse hijo del desorden
descendiente del caos que engendra la belleza
hallar la paz
en el escondite del mundo
en el que duermen los que no se sienten
elegidos
atravesar la bondad de los seres que te tocan
sentir como se juntan tus discos vertebrales
curvatura de tus huesos que te aleja de los vientos
sostener el peso de los días con la poca fuerza que te queda
saber que existe un fin que no es destino
ser plenamente consciente
y a pesar de ello
volver a caminar