Sorayaestuvoaquí
Poeta asiduo al portal
Qué lejos estamos de nuestra primavera,
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.
Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.
Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.
de los días venideros de "nos y de no solo",
de romper la maldición
que como la lepra
iba propagando hasta nuestro espíritu.
Con nuestros iris bien cerca
sentía el latido de hasta mis antepasados
pensando, esta vez, sí.
Y esta vez sí,
lo real era demasiado
para este teatral atlas.
Qué lejos de ver amanecer
mientras nos anochecíamos,
de los caños
y de la meca,
de los pactos suicidas,
y los hijos no nacidos
que tienen tumbas con su propio nombre
cerca de las rocas
en el pueblo blanco
que no pienso jamás volver
a alcanzar.
Qué lejos estoy
de todas las cosas
que me impedían volar desde un octavo.
Qué lejos de volver a vernos llorar
sólo por contemplar
la belleza
de nuestra última juventud.