escaladegrises
Poeta recién llegado
Decía que había dejado los recuerdos vespertinos,
creyendo permitir a mi cuerpo
flotar en este inmenso mar que conlleva su ausencia.
¡Incrédulo!
Puedo decirle al amor que por ahora no regrese,
pues mi ser aún sufre por la salinidad filtrada
en las heridas que dejaron sus caprichos
—Mi mentira—
Un abrazo que asfixia se encontraba arraigado a mi espalda
o mi abrazo envolviendo la suya
—Esa que nunca fue mía—
haciendo contrapeso en mi alma hasta dejarla sumergida
en el fondo de este abismo
del cual ahora soy preso.
¡Ciego!
Cuánto fue mi agonía,
cuanta miseria la que hacía
creyendo dejarte
en las huellas del pasado
del que saliste corriendo
hasta inundarlo todo
...
Mi todo.
Decía que,
te había dejado.
...
Me dije mil veces,
que no dolías.
creyendo permitir a mi cuerpo
flotar en este inmenso mar que conlleva su ausencia.
¡Incrédulo!
Puedo decirle al amor que por ahora no regrese,
pues mi ser aún sufre por la salinidad filtrada
en las heridas que dejaron sus caprichos
—Mi mentira—
Un abrazo que asfixia se encontraba arraigado a mi espalda
o mi abrazo envolviendo la suya
—Esa que nunca fue mía—
haciendo contrapeso en mi alma hasta dejarla sumergida
en el fondo de este abismo
del cual ahora soy preso.
¡Ciego!
Cuánto fue mi agonía,
cuanta miseria la que hacía
creyendo dejarte
en las huellas del pasado
del que saliste corriendo
hasta inundarlo todo
...
Mi todo.
Decía que,
te había dejado.
...
Me dije mil veces,
que no dolías.
Última edición: