José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dirigido a otra joven amiga, a la que comparo con la orquídea… (a la que le dirigí mi anterior poema, la comparo con la florecilla asilvestrada)… de fuerte carácter (lo que juzgo una virtud) y por la que, a pesar de azares sobrevenidos, siento mucho respeto, comprensión, admiración, y un especial y paternal cariño, aunque en el pasado le haya dirigido palabras ácidas enmarcadas en la incomprensión (por mi parte) de una actitud latente en su preocupación por todos a cuantos ama.
Me rindo a los matices;
mi blanco no es el blanco de los mártires,
ni en la orquídea pervive
solo el lila prisión del sufrimiento,
pues luce otros colores,
de anhelo, de pasión, de Sol y Luna.
Me cubro con el sayo de ceniza,
atiendo a mis errores,
y me inclino a sufrir la penitencia;
mi blanco, no era blanco,
su lila, no era lila,
el lila de la orquídea, era el blanco,
el blanco de mi esencia, era el lila.
Deseo la armonía,
y el perdón que pudieras concederme,
feliz en la alegría
de sentarme a tu vera, flor preciosa,
en aras de un futuro renaciente.
José Galeote Matas (España)
mi blanco no es el blanco de los mártires,
ni en la orquídea pervive
solo el lila prisión del sufrimiento,
pues luce otros colores,
de anhelo, de pasión, de Sol y Luna.
Me cubro con el sayo de ceniza,
atiendo a mis errores,
y me inclino a sufrir la penitencia;
mi blanco, no era blanco,
su lila, no era lila,
el lila de la orquídea, era el blanco,
el blanco de mi esencia, era el lila.
Deseo la armonía,
y el perdón que pudieras concederme,
feliz en la alegría
de sentarme a tu vera, flor preciosa,
en aras de un futuro renaciente.
José Galeote Matas (España)
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