Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y rompió María sobre él,
el frasco de alabastro.
De buen perfume,
del mejor...
La estancia se lleno de aroma,
de fragancias de gratitud
de perfume de adoración
de bálsamo de afecto.
¡A María!
a la que él le había dicho que,
lo que se le daba no le seria quitado.
Lo que le había enseñado,
nunca seria olvidado.
Que permanecería lo que en ella,
él había grabado…
La carne del corazón de María,
fue horadada
con susurros de sus labios,
con caricias de sus palabras.
Y nada...
Nada prevaleció,
sobre lo que en ella,
se había derramado…
María, causo impacto allí donde estaba.
María, lleno de adoración la estancia.
María, nunca perdió lo que era de ella.
SHA.
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