Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
El casto manto
de alejados recuerdos
que en mi mente habitan,
siendo la lumbre de mi ser
qué hoy se apresta a viajar,
a sitios de mi temprana vida
Acompaña en el viaje mi fiel ángel,
de túnica organdí y alas de plata,
volando adelante hacia el pasado,
abriendo las ventanas cerradas
que el moho sagrado del tiempo,
con sus besos congeló las bisagras
.
Avistamos montes esmeralda,
verdes montes de exuberante ropaje,
acogiendo en su seno tupidos cafetales
que bajo yagrumos y caimitos frondes
de ramas preñadas de grano escarlata,
le niegan al sol su beso atrevido
.
En el suelo bajo la bóveda verde,
caminé descalzo sobre la espesura,
que es una blancura de escarcha tendida
y es la maravilla que sobre la yerba,
en la madrugada esparce el rocío
-
Adelante, avisté un racimo colgante,
ánfora fragante de esmalte amarillo,
manjar incitante para aves del monte
que en ese paraje de entono apacible,
sonoros trinaban dulces melodías
,
Un sendero seguimos que por la maleza
tortuoso desliza cual mansa serpiente,
bajando hasta el valle de un río
que va murmurando en noble caída
su impaciente canto de amor suplicante,
a la mar amante que espera tranquila
-
De camino a la orilla del río
percibí un aroma de rango exquisito,
de los cundiamores que abriendo su pecho
ofrendaban carmín de semillas,
a los colibríes que acudían zumbando
.
El viento, silbaba sobre los ramajes
de lanzas esbeltas implorando al cielo,
de esbeltos bambúes que grácil mecían
sus tallados troncos verde terciopelo,
cantando en concierto graves melodías
.
Galopaba el corcel de la tarde,
el sol se escapaba sobre las colinas,
la noche, su negro corpiño ceñía,
los morivivíes pestañas cerraban
y en el bajo valle y alta serranía,
las ranas sonoras cantaban
.
Apremié mi ángel a que regresemos,
volando cruzamos sobre la floresta,
el río murmuraba en noble caída
su impaciente canto de amor suplicante,
ranas anunciaban el final del día,
la noche tranquila porque de mañana
llegaría cantando la nueva alborada
.
Pregunté a mi ángel sobre los misterios
que encierra la vida y solemne dijo,
" en la creación todo es armonía,
el mar es el río la noche es el día,
el hombre es sal, agua, tierra,
luz, aire y trino de aves
y es también recuerdos
que en su mente habitan
y que nunca olvida
.
RRegis
de alejados recuerdos
que en mi mente habitan,
siendo la lumbre de mi ser
qué hoy se apresta a viajar,
a sitios de mi temprana vida
Acompaña en el viaje mi fiel ángel,
de túnica organdí y alas de plata,
volando adelante hacia el pasado,
abriendo las ventanas cerradas
que el moho sagrado del tiempo,
con sus besos congeló las bisagras
.
Avistamos montes esmeralda,
verdes montes de exuberante ropaje,
acogiendo en su seno tupidos cafetales
que bajo yagrumos y caimitos frondes
de ramas preñadas de grano escarlata,
le niegan al sol su beso atrevido
.
En el suelo bajo la bóveda verde,
caminé descalzo sobre la espesura,
que es una blancura de escarcha tendida
y es la maravilla que sobre la yerba,
en la madrugada esparce el rocío
-
Adelante, avisté un racimo colgante,
ánfora fragante de esmalte amarillo,
manjar incitante para aves del monte
que en ese paraje de entono apacible,
sonoros trinaban dulces melodías
,
Un sendero seguimos que por la maleza
tortuoso desliza cual mansa serpiente,
bajando hasta el valle de un río
que va murmurando en noble caída
su impaciente canto de amor suplicante,
a la mar amante que espera tranquila
-
De camino a la orilla del río
percibí un aroma de rango exquisito,
de los cundiamores que abriendo su pecho
ofrendaban carmín de semillas,
a los colibríes que acudían zumbando
.
El viento, silbaba sobre los ramajes
de lanzas esbeltas implorando al cielo,
de esbeltos bambúes que grácil mecían
sus tallados troncos verde terciopelo,
cantando en concierto graves melodías
.
Galopaba el corcel de la tarde,
el sol se escapaba sobre las colinas,
la noche, su negro corpiño ceñía,
los morivivíes pestañas cerraban
y en el bajo valle y alta serranía,
las ranas sonoras cantaban
.
Apremié mi ángel a que regresemos,
volando cruzamos sobre la floresta,
el río murmuraba en noble caída
su impaciente canto de amor suplicante,
ranas anunciaban el final del día,
la noche tranquila porque de mañana
llegaría cantando la nueva alborada
.
Pregunté a mi ángel sobre los misterios
que encierra la vida y solemne dijo,
" en la creación todo es armonía,
el mar es el río la noche es el día,
el hombre es sal, agua, tierra,
luz, aire y trino de aves
y es también recuerdos
que en su mente habitan
y que nunca olvida
.
RRegis
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