Dolchada
Soñando la vida
Me meto en el bosque, está nublado. No hace frio pero apetece taparse.
El camino se ve marrón, un color que nadie considera favorito… inerte. Camino y las hojas caen de las ramas como una tormenta de granizo, marrón, ocre, amarillo. Crujen como chasquidos desesperados de almas caídas de sus refugios.
Poco a poco pienso en ello, Hojas que mueren para renacer más frondosas y entiendo el cambio natural de la vida.
Todo muere porque debe aprender algo. Luego se continuaron los latidos mezclados con los chasquidos de las hojas y el marrón del paisaje.
Al final comprendí que nada era tan malo, que el morir de una etapa lleva a otra más espléndida y que el marrón al final no es tan anodino, sino el intermedio del Arco Iris.
El camino se ve marrón, un color que nadie considera favorito… inerte. Camino y las hojas caen de las ramas como una tormenta de granizo, marrón, ocre, amarillo. Crujen como chasquidos desesperados de almas caídas de sus refugios.
Poco a poco pienso en ello, Hojas que mueren para renacer más frondosas y entiendo el cambio natural de la vida.
Todo muere porque debe aprender algo. Luego se continuaron los latidos mezclados con los chasquidos de las hojas y el marrón del paisaje.
Al final comprendí que nada era tan malo, que el morir de una etapa lleva a otra más espléndida y que el marrón al final no es tan anodino, sino el intermedio del Arco Iris.