Lepre
Poeta recién llegado
Han pasado días,
horas y días,
días sin trazar palabra.
Tal vez semanas
que se disfrazaban de años,
que iban por ahí
con porte sereno y desalmado,
meciéndose con deliberada parsimonia.
Y no se iban, se quedaban.
Y armaban un nudo de caminos,
todos ellos un martirio distinto
cada uno de esos días.
Infames fragmentos de vida
arraigados en cada superficie
de mi ser.
Largos soliloquios
que soñaban con ser
obras teatrales, tal vez...
No sé,
suena tan bien como que
para morirse solo hay que estar vivo.
horas y días,
días sin trazar palabra.
Tal vez semanas
que se disfrazaban de años,
que iban por ahí
con porte sereno y desalmado,
meciéndose con deliberada parsimonia.
Y no se iban, se quedaban.
Y armaban un nudo de caminos,
todos ellos un martirio distinto
cada uno de esos días.
Infames fragmentos de vida
arraigados en cada superficie
de mi ser.
Largos soliloquios
que soñaban con ser
obras teatrales, tal vez...
No sé,
suena tan bien como que
para morirse solo hay que estar vivo.