SFRFI: El Caos Creciente.

Lepre

Poeta recién llegado
Súbitamente
la tierra ensombreció.
Un gran telón oscuro
iba devorando progresivamente
toda la superficie del planeta.
El cielo emitió un estallido
y a causa del estruendo
todo el universo enmudeció
o todos los oídos ensordecieron.
Entonces la explosión tiñó
el firmamento de color púrpura
y millones de estrellas
como monstruosos ojos espectantes
que parpadeaban,
que resplandecían
con una fuerza descomunal,
se avistaron por vez primera
augurando un desenlace fatal.
El púrpura sufrió una descomposición
y se formaron nubes de gas
sobre un fondo negro
repleto de ojos inquisidores.
Y lo negro era carne,
una abominación con apéndices,
alas, patas, ojos, escamas...
El Caos Creciente
venía al fin a tragarnos
y hacernos uno con él.
El amasijo viviente
colisionó levantando un polvo denso
y altamente tóxico
que ardía en la piel.
Al polvo le sucedió
la más absoluta destrucción.
El cosmos reclama a la vida
como el todo reclama a la nada.
Pero solo el todo y el cosmos
se alimentarán y aumentarán
porque la vida es insignificante
y la nada no es nada.
 
Interesante descripción, la cual mantiene al espectador, Felicitaciones por ello, y me quedo con las últimas 4 lineas donde nos recuerdas la unica verdad de Todo y es que "aquello que termina siempre vuelve a empezar"

Saludos. Jaherus
 
Súbitamente
la tierra ensombreció.
Un gran telón oscuro
iba devorando progresivamente
toda la superficie del planeta.
El cielo emitió un estallido
y a causa del estruendo
todo el universo enmudeció
o todos los oídos ensordecieron.
Entonces la explosión tiñó
el firmamento de color púrpura
y millones de estrellas
como monstruosos ojos espectantes
que parpadeaban,
que resplandecían
con una fuerza descomunal,
se avistaron por vez primera
augurando un desenlace fatal.
El púrpura sufrió una descomposición
y se formaron nubes de gas
sobre un fondo negro
repleto de ojos inquisidores.
Y lo negro era carne,
una abominación con apéndices,
alas, patas, ojos, escamas...
El Caos Creciente
venía al fin a tragarnos
y hacernos uno con él.
El amasijo viviente
colisionó levantando un polvo denso
y altamente tóxico
que ardía en la piel.
Al polvo le sucedió
la más absoluta destrucción.
El cosmos reclama a la vida
como el todo reclama a la nada.
Pero solo el todo y el cosmos
se alimentarán y aumentarán
porque la vida es insignificante
y la nada no es nada.


buen tema, felicidades
 

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