José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
LA TRANSVERSALIDAD.
Aparezco en un plano
sobre fondo marino
sentado en el discurso
de la transversalidad
y mi destino.
Examino mis manos
adosadas aún
a mis desnudos
antebrazos que intentan
recuperar el cubo
de un díscolo y esquivo
soporte humano.
Intento mostrarme frío
y sereno ante
el collarín fijo
que expone mi cuello.
Cadalso de ejecución
que me separa
sin remisión
del resto de mi voluble
espacio, gravedad
y ubicación.
El tiempo está parado,
mi recomposición
imposible, no avanza,
no puedo acabar
mi cuadro por decisión
del autor que me retrata,
que aleja las herramientas
para la restauración
de la figura y color
de mi cautiva imagen,
que muestra cabizbajo
la ausencia
de mi libertad
y composición.
Mis calcetines
se han quedado vacíos
de contenidos estructurales,
no me hace falta la depilación,
ni las rodilleras para la
ejecución.
Me encuentro distinto,
transversal a lo conocido.
Hoy empiezo el cambio
hacia la descomposición
de todo lo que he sido
e iba a ser.
Solo espero y deseo
que tú, y tú, y tú... lo comprendáis,
vivimos en una sociedad
caduca y abocada al caos,
solo la transversalidad
a conciencia
salvará la esencia
del nuevo orden social.
Para ello debemos conectar
la razón
con el corazón
y juntos, de la mano,
emprender la génesis
para alcanzar el cénit
de nuestra próxima
reencarnación.
José Ignacio Ayuso Díez.