lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Sentenciado está de muerte
el filo de la mañana;
alargadas sombras,
de ladina calma,
trepan por mi cintura
asfixiando mis entrañas.
Aun así, la vida continúa
refugiada en sus raíces,
no contemplando el sueño
de la eterna oscuridad,
hasta que un toque de queda,
de guadaña y bronce,
perfora el latido del viento.
Y, es entonces que enmudece mi alma
ante los despojos secos
y el réquiem sordo,
cuyo eco retumba en la oquedad de mis sienes.
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