Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el amor, todas las cumbres son borrascosas.
(Marqués de Sade).
Vencida mi alma inquieta, desespera
en un desdén letal que en ella impacta,
se parapeta en la trinchera abstracta
de una vana ilusión, de una quimera.
Soldado soy y alborotar quisiera
la paz secreta de tu piel intacta,
ser el asedio en la medida exacta
del cerco de tu boca guerrillera.
¡Ay furia colosal, tormentos raros!
reprime mi invasión, que ya no aspire
al abordaje de tus labios caros.
Concédeme, si acaso, que no expire
la ardiente llama de tus ojos claros
y aunque así me miraras, que te mire.
(Marqués de Sade).
Vencida mi alma inquieta, desespera
en un desdén letal que en ella impacta,
se parapeta en la trinchera abstracta
de una vana ilusión, de una quimera.
Soldado soy y alborotar quisiera
la paz secreta de tu piel intacta,
ser el asedio en la medida exacta
del cerco de tu boca guerrillera.
¡Ay furia colosal, tormentos raros!
reprime mi invasión, que ya no aspire
al abordaje de tus labios caros.
Concédeme, si acaso, que no expire
la ardiente llama de tus ojos claros
y aunque así me miraras, que te mire.
Última edición: