BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el odio que siento
ya hacia la gente, en general,
me limito a reposar en siesta,
mi cuerpo tumefacto de llagas
y úlceras indispuestas, sobre
los atriles de la indigencia emocional.
Con el desprecio orgulloso
que siento por los demás, me limito
a opinar sobre lo que hacen, sin
encontrarles visos de realidad,
son espectros, fantasmas, desechos
claramente mejorables, sin calidad.
Por qué uno no va a hablar de sus
desdenes, y de sus desórdenes? Acaso
el desacato en masa, siempre ha de ser
tumultuario y repulsivo? Son preguntas
que me hago al azar. Como vivir
ya no voy a vivir, no hago responso
de mi quietud: me encarcelo en mí mismo,
y sin encontrar más que llanto y tristeza,
más que odio y vísceras, desdeño del ser
humano.
©
ya hacia la gente, en general,
me limito a reposar en siesta,
mi cuerpo tumefacto de llagas
y úlceras indispuestas, sobre
los atriles de la indigencia emocional.
Con el desprecio orgulloso
que siento por los demás, me limito
a opinar sobre lo que hacen, sin
encontrarles visos de realidad,
son espectros, fantasmas, desechos
claramente mejorables, sin calidad.
Por qué uno no va a hablar de sus
desdenes, y de sus desórdenes? Acaso
el desacato en masa, siempre ha de ser
tumultuario y repulsivo? Son preguntas
que me hago al azar. Como vivir
ya no voy a vivir, no hago responso
de mi quietud: me encarcelo en mí mismo,
y sin encontrar más que llanto y tristeza,
más que odio y vísceras, desdeño del ser
humano.
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