escaladegrises
Poeta recién llegado
Me he quedado mirando
dentro de tu alma,
viendo como haces de esos días grises
cuentos negros
que vomitas en tu ser.
¡Cuánto sufres!
como si de entrada regresaras a quemar
cual maldito desquiciado
los tulipanes que en ti afloran,
la belleza de la que eres ciego,
y sordo.
Muchachillo tonto,
me quedé mirando dentro de tu alma
y no imaginas cuan difícil
es lograr la calma,
pero siendo imposible,
al no poder con ello,
cierro mis ojos en calamidad
sopesando tu desastre en mi sosiego.
Somos tan parecidos y no me reconoces;
No tienes idea con cuantas luciérnagas me he hecho
para hacer de las sombras,
un camino de luceros,
parpadeantes,
que por fin te enamoren.
Cuando siento que ardo por dentro,
comienzo a cantarte,
o leerte,
—suele ser asfixiante—
y me tumbo en la cama
a esperar que te canses
mientras destruyes todo a tu paso
para luego huir,
temeroso,
por creerte innecesario.
¡Qué testarudo soy!
Me gusta sembrar,
pues distraído en oficio
suele cundirme paz;
Son hermosos los campos de tulipanes
¿no?
Muchachillo tonto,
colmándote en nubes grises
por destruir la belleza que en ti abunda,
para luego huir,
…
muchachillo tonto,
tan ciego,
y tan sordo.
dentro de tu alma,
viendo como haces de esos días grises
cuentos negros
que vomitas en tu ser.
¡Cuánto sufres!
como si de entrada regresaras a quemar
cual maldito desquiciado
los tulipanes que en ti afloran,
la belleza de la que eres ciego,
y sordo.
Muchachillo tonto,
me quedé mirando dentro de tu alma
y no imaginas cuan difícil
es lograr la calma,
pero siendo imposible,
al no poder con ello,
cierro mis ojos en calamidad
sopesando tu desastre en mi sosiego.
Somos tan parecidos y no me reconoces;
No tienes idea con cuantas luciérnagas me he hecho
para hacer de las sombras,
un camino de luceros,
parpadeantes,
que por fin te enamoren.
Cuando siento que ardo por dentro,
comienzo a cantarte,
o leerte,
—suele ser asfixiante—
y me tumbo en la cama
a esperar que te canses
mientras destruyes todo a tu paso
para luego huir,
temeroso,
por creerte innecesario.
¡Qué testarudo soy!
Me gusta sembrar,
pues distraído en oficio
suele cundirme paz;
Son hermosos los campos de tulipanes
¿no?
Muchachillo tonto,
colmándote en nubes grises
por destruir la belleza que en ti abunda,
para luego huir,
…
muchachillo tonto,
tan ciego,
y tan sordo.