Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
No sé en que instante deje de pensar en mí,
ni en que momento de mi vida me perdí,
pero hoy al mirarme en el espejo,
no me gusto lo que vi.
Me miraron un par de ojos perplejos,
Llenos de cansancio, casi viejos,
¿Acaso son los míos? Susurre con un dejo.
Apenas reconocí un lamento,
que llego y se marchó con el viento.
En donde esta esa mirada que tanto te gustaba,
y aquella sonrisa que te conquistaba.
A donde se ha ido ese entusiasmo,
esa energía y ese mi encanto.
A donde se fue lo que poseía,
aquellas cosas que tú tanto querías.
No lo sé, no tengo respuestas ni tampoco excusas,
todo se esfumo, se fue como la bruma
dejando tan solo un poco de espuma.
Aún en las noches más frías, cuando observo la luna,
me asaltan las dudas, te busco en silencio,
te busco en penumbra.
Toco mi pecho y oigo un sonido,
sonrío al pensarte, aquí estás conmigo.
Y sé que mientras este corazón este vivo,
Tú vivirás en cada latido,
porque si de algo estoy segura amor,
es de que valió la pena a verte conocido.
ni en que momento de mi vida me perdí,
pero hoy al mirarme en el espejo,
no me gusto lo que vi.
Me miraron un par de ojos perplejos,
Llenos de cansancio, casi viejos,
¿Acaso son los míos? Susurre con un dejo.
Apenas reconocí un lamento,
que llego y se marchó con el viento.
En donde esta esa mirada que tanto te gustaba,
y aquella sonrisa que te conquistaba.
A donde se ha ido ese entusiasmo,
esa energía y ese mi encanto.
A donde se fue lo que poseía,
aquellas cosas que tú tanto querías.
No lo sé, no tengo respuestas ni tampoco excusas,
todo se esfumo, se fue como la bruma
dejando tan solo un poco de espuma.
Aún en las noches más frías, cuando observo la luna,
me asaltan las dudas, te busco en silencio,
te busco en penumbra.
Toco mi pecho y oigo un sonido,
sonrío al pensarte, aquí estás conmigo.
Y sé que mientras este corazón este vivo,
Tú vivirás en cada latido,
porque si de algo estoy segura amor,
es de que valió la pena a verte conocido.