Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caminé sobre sus huellas, me hizo camino al andar.
Sus botas se enterraban en la nieve, mientras yo seguía su caminar.
El frio invierno me abrazaba, caminaba sin parar,
me detuve frente a ti, saludándote al llegar.
Teníamos que venir no podíamos faltar,
cuantas cosas han pasado que te queríamos contar.
Siguen pasando los años entre tanta soledad,
llevándose con ellos gente, que siempre nos recordará
el vacío que ha quedado desde que tú ya no estás.
Mi mente guarda imágenes.
Mis oídos eco de tu voz,
Mi corazón los recuerdos, aunque estés cerca de dios.
Cómo quisiera decirte lo que ahora estoy sintiendo,
que tu sonrisa mitigara este cálido tormento.
Cómo quisiera mirarte dulce y amargo lamento,
y perderme en tu mirada, aunque sea por un momento.
Sus botas se enterraban en la nieve, mientras yo seguía su caminar.
El frio invierno me abrazaba, caminaba sin parar,
me detuve frente a ti, saludándote al llegar.
Teníamos que venir no podíamos faltar,
cuantas cosas han pasado que te queríamos contar.
Siguen pasando los años entre tanta soledad,
llevándose con ellos gente, que siempre nos recordará
el vacío que ha quedado desde que tú ya no estás.
Mi mente guarda imágenes.
Mis oídos eco de tu voz,
Mi corazón los recuerdos, aunque estés cerca de dios.
Cómo quisiera decirte lo que ahora estoy sintiendo,
que tu sonrisa mitigara este cálido tormento.
Cómo quisiera mirarte dulce y amargo lamento,
y perderme en tu mirada, aunque sea por un momento.