El sol calienta
la sombra me pide abrigo,
la luz me deslumbra,
la oscuridad es mas negra
en el vientre de mi casa.
En la primavera
se revoluciona el alma,
el canto de las aves,
la pugna de las plantas
floreciendo ágiles.
Es mi canción a una nueva etapa,
una estación ya conocida,
una absorción de claridad
que siempre espero con ansias,
una nube de sensaciones lejanas.
Mi corazón vació de luz
que por ella se afana cada hora,
se metió en mi con tanto ahínco
que no muere nunca,
ni si quiera en los días mas obscuros,
en los momentos mas tristes.
La luz es la que me saca
del pozo mas hondo,
de las noches mas largas;
la que me acaricia suave
en los días grises del norte,
la que me recuerda
que siempre hay madrugadas
con cielos rojos
con soles que rompen
el horizonte en lamas.
La que mete el fuego en mi
para iluminar todas mis mañanas.
219
Amapolas
Mayo se rompió en cien luces.
Asomo la antorcha de los días mas bellos,
roció la calle
con todas las flores macho de los álamos
queriendo fecundar todas las ventanas,
todos los sueños.
Enrojeció vergonzoso
las orillas de los campos verdes.
Me enamoro
con aires suaves
los cuerpos impacientes
que salieron a su paso;
mojo con su aliento frío
las flores pequeñas,
las suaves briznas que despuntan…
Acaricio con su luz
lo que miro can sus ojos
haciéndolo mas calido,
mas brillante,
vivo de nuevo
y como un adolescente
se enfada terco,
rompiendo las nubes grises
sobre cualquier lugar
dejándolo encharcado,
triste,
casi “metido en febrero”
sin un cobijo de luces,
sin un calido beso
que atenúe la tormenta
haciendo que el frío entre en la piel
deseando que amaine su rabia
y que sonría
como en otras mañana
lo ha hecho,
soñando con nubes blancas
y trazos rojos
entre la tierra verde
y la luna transparente.
la sombra me pide abrigo,
la luz me deslumbra,
la oscuridad es mas negra
en el vientre de mi casa.
En la primavera
se revoluciona el alma,
el canto de las aves,
la pugna de las plantas
floreciendo ágiles.
Es mi canción a una nueva etapa,
una estación ya conocida,
una absorción de claridad
que siempre espero con ansias,
una nube de sensaciones lejanas.
Mi corazón vació de luz
que por ella se afana cada hora,
se metió en mi con tanto ahínco
que no muere nunca,
ni si quiera en los días mas obscuros,
en los momentos mas tristes.
La luz es la que me saca
del pozo mas hondo,
de las noches mas largas;
la que me acaricia suave
en los días grises del norte,
la que me recuerda
que siempre hay madrugadas
con cielos rojos
con soles que rompen
el horizonte en lamas.
La que mete el fuego en mi
para iluminar todas mis mañanas.
219
Amapolas
Mayo se rompió en cien luces.
Asomo la antorcha de los días mas bellos,
roció la calle
con todas las flores macho de los álamos
queriendo fecundar todas las ventanas,
todos los sueños.
Enrojeció vergonzoso
las orillas de los campos verdes.
Me enamoro
con aires suaves
los cuerpos impacientes
que salieron a su paso;
mojo con su aliento frío
las flores pequeñas,
las suaves briznas que despuntan…
Acaricio con su luz
lo que miro can sus ojos
haciéndolo mas calido,
mas brillante,
vivo de nuevo
y como un adolescente
se enfada terco,
rompiendo las nubes grises
sobre cualquier lugar
dejándolo encharcado,
triste,
casi “metido en febrero”
sin un cobijo de luces,
sin un calido beso
que atenúe la tormenta
haciendo que el frío entre en la piel
deseando que amaine su rabia
y que sonría
como en otras mañana
lo ha hecho,
soñando con nubes blancas
y trazos rojos
entre la tierra verde
y la luna transparente.