Sofía Valera
Poeta recién llegado
Un día gris me da hoy sus ojos
trayéndome un sereno recuerdo,
una promesa que archivé
qué creí haber olvidado con el tiempo,
y digo que esperaba el amanecer
para tenerlo en mis manos...
hasta que el absurdo silencio
se convirtiera en ambar
con el unisono de nuestros besos.
Y me quedó la onomatopeya de su voz
sepultada en mis oídos, cada eco,
cada verso, cada mimo: su calor,
mi día iniciaba, terminando
él, fue mi inspiración
y todo aquello que quería,
ya que le daba a mis días color.
Oh cálida brisa que lo trae
para entorpecer mi alma
ensordeciendo este presente
que en ocasiones me amordaza.
trayéndome un sereno recuerdo,
una promesa que archivé
qué creí haber olvidado con el tiempo,
y digo que esperaba el amanecer
para tenerlo en mis manos...
hasta que el absurdo silencio
se convirtiera en ambar
con el unisono de nuestros besos.
Y me quedó la onomatopeya de su voz
sepultada en mis oídos, cada eco,
cada verso, cada mimo: su calor,
mi día iniciaba, terminando
él, fue mi inspiración
y todo aquello que quería,
ya que le daba a mis días color.
Oh cálida brisa que lo trae
para entorpecer mi alma
ensordeciendo este presente
que en ocasiones me amordaza.
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