jmacgar
Poeta veterano en el portal
Estos dos sonetos están inspirados en el de Quevedo que podrán leer más abajo y que comienza: ”Si el mundo amaneciera cuerdo un día…”; espero que esta vez no se me atribuya plagio como hizo algún lector la última vez que quise hacer un homenaje a este que es uno de mis clásicos favoritos; aceptaría, eso sí, que se dijera que he intertextualizado un poco ese soneto del maestro y es que esa fue mi intención.
Si el mundo amaneciera cuerdo un día,
pobres anochecieran los plateros,
que las guijas nos venden por luceros
y, en migajas de luz, jigote al día.
La vidriosa y breve hipocresía
del Oriente nos truecan a dineros;
conócelos, Licino, por pedreros,
pues el caudal los siente artillería.
Si la verdad los cuenta, son muy pocos
los cuerdos que en la Corte no se estragan,
si ardiente el diamantón los hace cocos.
Advierte cuerdo, si a tu bolsa amagan,
que hay locos que echan cantos, y otros locos
que recogen los cantos y los pagan.
Francisco de Quevedo.
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Por gustar de lucirse bajo el foco (I)
Ora en cuevas de Alibabá escondidas,
ora en escaparates de joyeros,
te las venden por bienes duraderos
mas te esquilman si un poco te descuidas.
Mentidos émulos que son de Midas
muestran oros y piedras los plateros,
vacían a quien pueden monederos
y con su seducción arruinan vidas.
Para el que vende obsequios para el ego
de quien gusta lucirse bajo el foco
siempre es el necio una fácil presa.
En este mundo, que razona poco,
al hombre lo deslumbra el fatuo fuego
y por minucias pierde la cabeza.
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Por gustar de lucirse bajo el foco ( II)
Son embaucados con quincallerías
los fatuos que enceguecen con plateros;
¡Oh cómo brillan en estanterías
las alhajas que muestran los joyeros!
Encandilados con las pedrerías
tornan en humo, incautos, sus dineros
y, seducidos, pagan a venteros
por mor de hacerse con las fruslerías.
En este mundo vil hay mucho loco
al que el fulgor de la sortija embriaga
por gustar de lucirse bajo el foco.
Daré un consejo cuerdo: si te halaga
exhibirte ¡cuidado! pues a poco
que te descuides fundirás la paga.
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Este es el soneto de Quevedo:Ora en cuevas de Alibabá escondidas,
ora en escaparates de joyeros,
te las venden por bienes duraderos
mas te esquilman si un poco te descuidas.
Mentidos émulos que son de Midas
muestran oros y piedras los plateros,
vacían a quien pueden monederos
y con su seducción arruinan vidas.
Para el que vende obsequios para el ego
de quien gusta lucirse bajo el foco
siempre es el necio una fácil presa.
En este mundo, que razona poco,
al hombre lo deslumbra el fatuo fuego
y por minucias pierde la cabeza.
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Por gustar de lucirse bajo el foco ( II)
Son embaucados con quincallerías
los fatuos que enceguecen con plateros;
¡Oh cómo brillan en estanterías
las alhajas que muestran los joyeros!
Encandilados con las pedrerías
tornan en humo, incautos, sus dineros
y, seducidos, pagan a venteros
por mor de hacerse con las fruslerías.
En este mundo vil hay mucho loco
al que el fulgor de la sortija embriaga
por gustar de lucirse bajo el foco.
Daré un consejo cuerdo: si te halaga
exhibirte ¡cuidado! pues a poco
que te descuides fundirás la paga.
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Si el mundo amaneciera cuerdo un día,
pobres anochecieran los plateros,
que las guijas nos venden por luceros
y, en migajas de luz, jigote al día.
La vidriosa y breve hipocresía
del Oriente nos truecan a dineros;
conócelos, Licino, por pedreros,
pues el caudal los siente artillería.
Si la verdad los cuenta, son muy pocos
los cuerdos que en la Corte no se estragan,
si ardiente el diamantón los hace cocos.
Advierte cuerdo, si a tu bolsa amagan,
que hay locos que echan cantos, y otros locos
que recogen los cantos y los pagan.
Francisco de Quevedo.
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