La vida colgando de cinco hilos
o de tres.
Mejor estar muerta
sin las uñas rotas,
la vagina llena de fluidos
y de sangre
en cualquier portal
al atardecer
mordiéndole al miedo
la vil supervivencia,
coja por sus cuatro patas.
¡Culpable ¡
por vivir para contarlo
¡Culpable!
por andar sola por la calle
por irte de fiesta
por no haber arrastrado los pies
por no haber gritado
por no dejar que te muelan a palos
¡Culpable!
por no llorar
por cerrar los ojos
por querer olvidar cada instante.
Qué impotencia, Valen-Tina.
Está bien claro: Tiene que haber sangre, golpes, moratones,
desgarro y/o alguna fractura que pueda dejar una foto de auténtica víctima,
sólo así los jueces pueden creer que dijiste NO.Así las cosas se nos complica
y mucho la aparente libertad de movimiento que creímos haber conseguido.
Será difícil explicar a una hija, según el código penal, que si la intentan violar
tiene que luchar con uñas y dientes, aunque la maten, y si puede contarlo
es posible que gane el juicio.
Sus señorías hacen culpable a la víctima por no luchar contra sus violadores
y con ello culpabilizan a cada una de las víctimas que no aporten una prueba
de cuerpo roto, parece ser que lo del trauma emocional importa una mierda...
Gracias, compañera,un abrazo