Acogía tierna
la noche al día.
Le acuno en su seno
como madre negra,
como madre hecha de desvelos,
de cantos monótonos
de sueños rociados de llantos.
Miradas nuevas que no saben nada
de las largas penas,
que solo saben de instantes
sin memoria apenas,
pero que brillan
como fugaces estrellas
en una noche de abrazos
que duran siempre
en lo mas hondo de la piel,
que con su solo recuerdo
el calor en el vientre surge
haciendo cantar
mas fuerte el corazón
salpicándolo
de intensos brillos
otros momentos.
Cuando la risa del hijo
al amanecer surge,
la noche se desvanece poco a poco,
sonríe con el
acompañándolo las horas mas bellas,
las horas mas frías
las que se llenan de tormentas…
Y cuando El se cansa
Ella se activa
se vuelve negra
para que él la distinga
entre todos los días.
la noche al día.
Le acuno en su seno
como madre negra,
como madre hecha de desvelos,
de cantos monótonos
de sueños rociados de llantos.
Miradas nuevas que no saben nada
de las largas penas,
que solo saben de instantes
sin memoria apenas,
pero que brillan
como fugaces estrellas
en una noche de abrazos
que duran siempre
en lo mas hondo de la piel,
que con su solo recuerdo
el calor en el vientre surge
haciendo cantar
mas fuerte el corazón
salpicándolo
de intensos brillos
otros momentos.
Cuando la risa del hijo
al amanecer surge,
la noche se desvanece poco a poco,
sonríe con el
acompañándolo las horas mas bellas,
las horas mas frías
las que se llenan de tormentas…
Y cuando El se cansa
Ella se activa
se vuelve negra
para que él la distinga
entre todos los días.