Mayo se rompió en cien luces.
Asomo la antorcha de los días mas bellos,
roció la calle
con todas las flores macho de los álamos
queriendo fecundar todas las ventanas,
todos los sueños.
Enrojeció vergonzoso
las orillas de los campos verdes.
Me enamoro
con aires suaves
los cuerpos impacientes
que salieron a su paso;
mojo con su aliento frío
las flores pequeñas,
las suaves briznas que despuntan…
Acaricio con su luz
lo que miro can sus ojos
haciéndolo mas cálido,
mas brillante,
vivo de nuevo
y como un adolescente
se enfada terco,
rompiendo las nubes grises
sobre cualquier lugar
dejándolo encharcado,
triste,
casi “metido en febrero”
sin un cobijo de luces,
sin un cálido beso
que atenúe la tormenta
haciendo que el frío entre en la piel
deseando que amaine su rabia
y que sonría
como en otras mañana
lo ha hecho,
soñando con nubes blancas
y trazos rojos
entre la tierra verde
y la luna transparente.
Asomo la antorcha de los días mas bellos,
roció la calle
con todas las flores macho de los álamos
queriendo fecundar todas las ventanas,
todos los sueños.
Enrojeció vergonzoso
las orillas de los campos verdes.
Me enamoro
con aires suaves
los cuerpos impacientes
que salieron a su paso;
mojo con su aliento frío
las flores pequeñas,
las suaves briznas que despuntan…
Acaricio con su luz
lo que miro can sus ojos
haciéndolo mas cálido,
mas brillante,
vivo de nuevo
y como un adolescente
se enfada terco,
rompiendo las nubes grises
sobre cualquier lugar
dejándolo encharcado,
triste,
casi “metido en febrero”
sin un cobijo de luces,
sin un cálido beso
que atenúe la tormenta
haciendo que el frío entre en la piel
deseando que amaine su rabia
y que sonría
como en otras mañana
lo ha hecho,
soñando con nubes blancas
y trazos rojos
entre la tierra verde
y la luna transparente.