Angel Alvarez
Poeta recién llegado
A veces llega un momento,
en que te haces viejo de repente,
sin arrugas en la frente,
pero con ganas de morir.
Paseando por las calles,
todo tiene igual color,
siento que algo hecho en falta,
no sé si será el Amor.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Sobreviviré,
buscaré un hogar
entre los escombros
de mi soledad.
Paraíso extraño,
donde no estás tú,
aunque duela quiero libertad,
aunque me haga daño.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Y la tierra aquí es de otro color,
el polvo lo debe saber;
los hombres ya no saben si lo son,
pero lo quieren creer;
las madres que ya no saben llorar,
ven a sus hijos partir;
la tristeza aquí no tiene lugar,
cuando lo triste es vivir.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Ángel Álvarez
en que te haces viejo de repente,
sin arrugas en la frente,
pero con ganas de morir.
Paseando por las calles,
todo tiene igual color,
siento que algo hecho en falta,
no sé si será el Amor.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Sobreviviré,
buscaré un hogar
entre los escombros
de mi soledad.
Paraíso extraño,
donde no estás tú,
aunque duela quiero libertad,
aunque me haga daño.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Y la tierra aquí es de otro color,
el polvo lo debe saber;
los hombres ya no saben si lo son,
pero lo quieren creer;
las madres que ya no saben llorar,
ven a sus hijos partir;
la tristeza aquí no tiene lugar,
cuando lo triste es vivir.
No hay oración capaz de decidir por mí.
Oh Señor, no queda otra opción.
Y jamás me vuelvo a arrepentir.
Ángel Álvarez